Opinión

Bitácora del paladar: Elvis Sabor en m2 

La cocina de Elvis se vuelve para el paladar una amplia experiencia y los años le han dado la serenidad al chef Luis Serdio. Aquí la reducción de espacios es la ampliación del sabor.  
viernes, 18 de junio de 2021 · 01:50

Tiene un nombre como aquel cantante de amplio cuerpo y voz robusta que revolucionó la música en aquellos tiempos de juventud de padres y abuelos que solían mover la cadera con canciones como Don´t Be Cruel.  

Este espacio de comida habita en menos de dos metros cuadrados en la calle de Lerma 94 en el corazón de la Ciudad de México. Tiene ocho meses de haber nacido y su especialidad es de sándwiches con un estilo único para esta ciudad de amplios sabores.  

Luis Serdio es el cocinero, el mesero, el barista de café y el director de relaciones públicas en este espacio. En ocasiones cobra y siempre atiende de manera impecable a los vecinos de la zona que asisten con frecuencia por su café, su panqueque, sus sándwiches o por esos wafles que contienen mucho sabor y agradables texturas. 

Es tan ágil en sus tareas que le da tiempo para que la lista interminable de música no pare. Incluso cuando su dispositivo celular suena, atiende cordial y al colgar el teléfono revive la banda sonora de esa mañana.  

Tiene cuatro bancos y dos mesas, mismas que están ocupadas siempre y los clientes que de a pie suelen degustar las especialidades de Elvis, forman parte de la comunidad de fanáticos, fieles y frecuentes de este pequeño espacio de cocina, cuya banqueta le otorga la amplitud para crecer un metro más hacia la calle.    

Aquí el tamaño no importa, y este local de fierro negro y sublime elegancia asemeja un espacio de alguna estación de metro en NY, sin embargo, las voces de la calle, los ambulantes y los camiones que recogen muebles usados, nos arraigan con fuerza a la bella Ciudad de México.  

Elvis guarda una energía superior ya que nace en medio de una pandemia, donde un cocinero de amplio conocimiento se reduce a la cocina quizás más sencilla, pero de gran complejidad en donde la técnica y los años de trabajo, le llevan a realzar sencillos platos a la vista con sabores superiores.  

Un pan recién elaborado con ingredientes sabrosos como lo son el huevo, la arúgula, la cebolla caramelizada, el tocino, el roast beef o el pavo, los aderezos de sriracha, los pepinillos, la papa hash y la salsa de queso nos da como resultado dos sándwiches en carta más un especial del día, que bien vale la pena disfrutar sin temor a mojar las manos en un gran bocado lleno de sabor y untuosidad. Los higos y los gajos de toronja encuentran aquí un lugar especial. 

Los waffles y pancakes brincan entre lo salado y lo dulce entregando sabores únicos donde el huevo estrellado y la salsa de queso tejen la magia para que el antojo sea permanente.   

Aquí no puedes decir que no a ningún plato. La carta corta te deja un sabor de memoria larga en el paladar. Es como cuando escuchas Can´t Help Falling in Love de Elvis y se te queda en cabeza todo el fin de semana.  

Luis Serdio, tiene una política de sustentabilidad donde todos los materiales que usa para entregar los sándwiches son de material reciclado y el agua es dosificada en sus tareas. El producto es de la mejor calidad y procura ser claro en sus políticas de cuidado al medio ambiente. De alguna manera, este cocinero experimentado nos enseña que uno puede regresar a lo más sencillo de la cocina continuando la línea profesional aprendida en los años.  

A diferencia de los artistas, poetas y demás apasionados de otras artes que en la pandemia salieron a cocinar de manera espontánea y que lograron sorpresas en su vida y ahora se piensan cocineros, Luis Serdio sí es cocinero y tiene claro que debe de estar en su cocina y no tanto en las redes sociales o en los festivales de colectivos donde entre la greña larga, el tatuaje, así como las tragos de más, demeritan la rica cocina basada en el estudio, la práctica y la inteligencia que mezcla el sabor con el buen negocio.  

La cocina de Elvis se vuelve para el paladar una amplia experiencia y los años le han dado la serenidad al chef.  Aquí la reducción de espacios es la ampliación del sabor.  

No nos confundamos en metros cuadrados. La cocina sabrosa no vive en palacios o casas grandes. Hay ocasiones que en un pequeño espacio te encuentras el sabor más amplio.  

 
Beto Ballesteros / @betoballesteros