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¿La salsa Tabasco de verdad es mexicana?; conoce su historia

Durante el siglo XX se comenzaron a comercializar nuevos sabores de esta salsa, como con ajo o habanero
martes, 11 de mayo de 2021 · 11:35

México es un país famoso por su diversidad culinaria y cultural que se ha ganado al turismo, no sólo gracias a sus playas, pueblos mágicos  y maravillas en cada uno de los estados, sino en la increíble gastronomía, producto del mestizaje y fusión entre los prehispánicos y españoles, cuando colonizaron y conquistaron tierra azteca. Muchos lo dicen con recelo, pero la verdad es que en términos gastronómicos, posiblemente no pudo haber ocurrido nada mejor que eso. 

Algunos de los ingredientes más usados en la gastronomía mexicana son sin duda: El maíz, los frijoles y el chile. Sin ellos, la comida mexicana carecería un poco de identidad. No es que los 3 estén juntos siempre, sólo que forman de gran cantidad de mezclas, como las salsas, en el caso del chile, que por cierto cuenta con más de 50 variedades, de las cuales sólo 20 son los más utilizados en México.  

Por esto último no es de extrañarse que existan también diversos tipos de salsas, como la verde, roja, con chile de árbol, cascabel, guajillo y un largo etcétera. Y aunque la lista es larga hay algunas salsas que por más que digan, no son auténticamente mexicanas, pero que se han colado al catálogo sólo porque pican. Tal es el caso de la salsa Tabasco, que aunque su nombre procede del estado mexicano, la realidad es que no es mexicana.

¡No es mexicana!

¡Así es! Lamentamos decepcionarte, pero esta salsa de mexicano no tiene más que el nombre del estado.  La salsa Tabasco es famosa por su sabor acidito y picante. Sin embargo, no fue creada en México ni en la Colonia, ni en la Era Moderna.  De hecho es de origen estadounidense y su autor se llama Edmund McIlhenny, quien tuvo a bien mezclar chile tabasco rojo, vinagre, agua y sal, macerados en barriles de roble.

McIlhenny Company es quien produce toda la salsa más vendida en el mundo, en su sede situada en el domo salino de Avery Island en la parroquia de Iberia en la zona meridional del estado de Luisiana, al sur de los Estados Unidos. ¿Y cómo no iba a industrializarse? Si la creación de Edmund  fue algo que le apasionó en algún momento de su vida, en 1841, cuando emigró a Nueva Orleans, donde conoció a un viajero llamado Gleason, a quien compró un puñado de chiles rojos traídos desde TabascoMéxico.

Cuando probó los chiles le gustaron tanto, que comenzó a sembrarlos en la plantación de su suegro, dueño de una mina de sal en la Isla de Avery, situada a 140 millas al oeste de Nueva Orleans. Sin embargo, cuando estalló la Guerra de Secesión, la familia McIlhenny tuvo que abandonar la Isla de Avery hasta que el conflicto acabara. Finalizada la guerra, los McIlhenny regresaron a su hogar, donde los esperaban sus tierras cubiertas de plantas de chile en flor. 

Edmund comenzó a experimentar con la elaboración de una salsa picante. Foto: Shutterstock

Fue hasta 1868, cuando Edmund comenzó a experimentar con la elaboración de una salsa picante a partir de estos chiles, hasta que dio con la que sería la receta definitiva. Sus primeros comensales, quienes eran sus familiares y amigos, quedaron encantados con su salsa y pronto se empezó a hablar de la deliciosa "salsa de Mr. McIlhenny". Y aunque al principio no tenía intenciones de venderla, como buen norteamericano, no iba a dejar pasar la oportunidad de hacer un negocio de ello. 

Los allegados a Edmund le animaron a venderla fuera de su círculo y él comenzó a vender su salsa de manera independiente, hasta que consiguió que agentes comerciales la distribuyeran. La demanda fue creciendo rápidamente y se convirtió en un éxito comercial, que para finales de 1870, comenzó a exportar la salsa Tabasco Europa y actualmente se puede encontrar en más de 160 países de los 5 continentes. 

Durante el siglo XX se comenzaron a comercializar nuevos sabores de salsa Tabasco, tales como Tabasco Garlic, es decir con ajo, Tabasco Chipotle, Tabasco Green Pepper (hecha con Jalapeño) y Tabasco habanero, pero estos sabores no están disponibles en todos los países donde se comercializa la variante original. Así que ya sabes, la próxima vez que consumas esta salsa, recuerda a Nueva Orleans y al buen Edmund

 

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