El cheesecake es de ese tipo de postres de los que difícilmente podrías alejarte o decir que no. Pese a la dieta que llevamos durante la semana, llegado el momento de romperla, no dudaríamos ni un solo momento en hacerlo con este delicioso postre. Y de ser completamente honestos, el pensar en romperla con esta versión de dulce de leche sin horno, nos hace enloquecer mucho más.
Pero hablando en completa honestidad, el solo pensar que una receta lleva horno nos quita todas las ganas de querer seguir con ella. Por ello nos hemos vuelto mucho más prácticos y ahora tener una receta sin horno, pero disfrutando del mismo sabor puede ser sumamente sencillo y hoy lo volvemos a comprobar con esta práctica receta.
Historia del Cheesecake
El cheesecake o también conocido como tarta de queso, es un tipo de postre que apareció hace 4 mil años y era considerado una fuente de energía. Tal fue la popularidad que tuvo en Grecia y el Imperio Romano por ello, que se incluyó en la dieta de los atletas de los Juegos Olímpicos durante el año 776 a.C.
Posteriormente, se cree que la primera receta oficial se le atribuye a un escritor ateneo en el año 230 d.C, donde se incluía queso triturado con miel y harina; incluso sería esta la primera versión que se serviría caliente. Posteriormente, sería llevada también a todo el globo terráqueo y disfrutado en un sinfín de versiones, tal como la que hoy te traemos a base de dulce de leche sin horno.
