Traemos mucho fuego, me dijeron, y con una soltura digna de una mujer que entiende cuándo es sí y cuándo es no, pensé, ¿ves?, es por ahí, es de fuego, la vida es de fuego, las mujeres en mi tribu somos de fuego, la cocina es de fuego, los afectos que me gustan son de fuego y de ello, yo tengo mucho que decir. Qué alegría que así soy y que se me note.
Abrazos, citas, lunares, Martini en martes con mi ensalada Lyonesa “de toda la vida” -no debo olvidar decirle al chef de Bakea con súplica pero con firmeza que no me cambie el steak au poivre porque sufro-; probadera matutina de scones horneados en mi cocina con la mermelada de naranja que me regaló mi papá (él siempre sabe cuando necesito pan con mantequilla y mermelada); mucho barrer y sacudir. Es que estamos todos llenos de ocupaciones, es cierto, corremos mucho, la vida se llena sí, pero qué gran cosa los que estamos clavados en las fibras más finas y más elegantes del alma y que tenemos una claridad bipartita: el diablo vive en los detalles, por un lado, y, por el otro, saber que para descansar tendremos la eternidad. Seguimos dándole y muy felices.
Rompí mi semana con un verde precioso pero sobre todo inmensamente nutritivo de los jardines que se asomaban en la que un par de días fue mi casita (hay pocos hoteles cuyos cuartos son refugios). Volver a ese lugar fue bonito y fue importante. La cochinita matutina de Doña Tere, que sí es de las más ricas de la península, el ceviche de pescado con leche de tigre de nixtamal y yuca en Ixi'im -que además bastó con leerlo para saber que iba a ser de lo mío-. Andar en bici entre la hacienda y ver esa particular selva que se postra matriarca sobre cenotes y conductos subterráneos poderosos, el pasar del tiempo y el sonido del viento. Chablé, el lugar del oso hormiguero, el lugar de unas luciérnagas, un lugar de recuerdos bonitos, un sitio que confirma que el lujo también puede ser profundo y ancestral y eso emociona.
La vida está en los detalles, decía mi abuela Pollo, qué inteligencia suprema la de la patrona, y yo, confieso que ando pescando justo eso, pequeñas muestras de audacia, de valentía, me gustan los echados pa'delante y que se fijan en que los detalles importan. Lo vertebral que es un buen jugo verde en servicio a cuarto; el pescado tatuado en rojo en mi muñeca y lo profundo de su significado; preparar yo a ellas un muy buen wild salmon solo porque quieren comer en casa y conmigo y ellas a mí unos huevos con jocoque con ensaladita de tomate y za'atar por las mismas razones, claramente cocinarle a alguien significa cosas. El lenguaje no verbal que hay detrás de saber hacer una buena sangrita y esmerarse en ello, lo que dice de una persona una invitación con fecha, hora e intención a comer en donde yo quiera, detalles por todos los lados. Traemos mucho fuego, se siente, qué alegría que así soy y que se me note.