Opinión

La leña al fuego: Sin alcohol, por favor

Ahora son cada vez más los consumidores que optan por reducir y evitar las bebidas alcohólicas, lo cual marca un cambio drástico en la evolución de la industria

La leña al fuego: Sin alcohol, por favor
Rubén Hernández Foto: Especial

“Ya no pensemos en cuál será la uva que marque tendencia. Lo que esperamos es vender los excedentes de nuestra producción del año anterior”, confiesa un ejecutivo de una importante Denominación de Origen ante las expectativas y tendencias para 2026. En efecto, el descalabro mundial en las ventas vinícolas, con una baja del 25% pone a pensar a muchos productores sobre su permanencia en el sector.

Ya no hablemos de la saturación de oferta en el mercado, con una gran variedad de etiquetas que no alcanzaríamos a probar en una vida. Lo más impactante es la actitud creciente de reducir y hasta evitar el consumo de bebidas alcohólicas, impactando de paso a sectores como el restaurantero. Y ya no es cuestión de estadísticas, no son pocos los empresarios que advierten la baja promedio en las cuentas. “Una generación, la de personas de ya cierta edad, evita el alcohol por alguna enfermedad o por recomendación médica; y los más jóvenes también lo rechazan en sintonía con un estilo de vida más saludable”.

Un estudio de Censuswide advierte que 72% de los encuestados se siente confiado para rechazar alcohol sin temor a ser juzgados, mientras que 81% considera socialmente aceptable decir “no” sin dar explicaciones. Todo lleva a un replanteamiento de la industria en el desarrollo de bebidas sin alcohol. Los vinos sin alcohol siguen siendo motivo de controversia, pero avanzan con éxito, como el caso de WIN, de Matarromera.

Un caso notable en esta transformación es el de la cerveza. Apu, el tendero de Los Simpson, escondía un pasadizo detrás de la puerta de la cerveza sin alcohol porque, decía, era impensable que alguien la abriera. Pero hoy es diferente: el consumo de cerveza sin alcohol creció 30% anual en México, con proyecciones de venta de 43 mil 900 millones de dólares para 2035. Solo en EU, su mayor mercado, aumentó su volumen en 175% en casi una década.

El mercado mexicano del vino tiene sus notas de color. A pesar de la baja sensible de ventas para algunos países, aún muestra un panorama optimista, en especial para productores locales. En 2026 se proyecta un crecimiento sostenido del 8.3% entre 2026 y 2035. Eso sí, la calidad ya es prioridad de los consumidores, desde factores como sostenibilidad hasta precios competitivos. Un reto y una gran tarea en la que todos estamos involucrados, sobre todo en el impulso al vino mexicano.

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