Tuve la oportunidad de andar por Italia, con mucho entusiasmo por tomar sus famosos grandes vinos, y me he llevado una grandísima decepción, pero les platico más mi experiencia para que no les pase a ustedes, si tienen la oportunidad.
Llevaba la intención de encontrarme precios mucho más accesibles a los que estoy acostumbrado en México, y los precios estaban de locura; incluso, he encontrado muchas mejores añadas de los mismos vinos, de alta o media gama, en Estados Unidos. Los grandes vinos como Masseto, Monfortino o Amarone della Valpolicella estaban imposibles de encontrar e impensablemente caros, al igual que vinos como Pio Cesare II, Tignanello o Gaja Barbaresco, con precios altísimos.
En los diferentes restaurantes, donde supuestamente tenían buenas cavas y añadas particulares de vinos italianos, solamente en uno de ellos sí fue cierto –y se los recomiendo– y fue el Mirabelle, en Roma; sin embargo, en los demás no tenían mucha variedad o estaban muy limitados.
También me llevé un par de buenas sorpresas interesantes que, si en algún momento se les atraviesan, sugiero que traten de probarlos. Castell’in Villa Chianti Classico Riserva es un Sangiovese que tiene un balance único con tintes de chocolate oscuro y zarzamoras; es un vino que vale la pena tomarlo con unos años de añejamiento. Tuve la oportunidad de tomarme un 2015, aunque no lo recomiendo con menos de cinco años. Tardó en abrir, pero una vez que lo hizo fue espectacular. Otra sorpresa fue un Querciabella Palafreno Merlot que tiene sabores a fresa y vainilla; igual, lo he dejado abrir más de una hora, pero una vez que lo logré estaba espectacular. Ambos los acompañé con pastas deliciosas y han hecho el maridaje perfecto.
Esperaba encontrar mucha más oferta; al final me tocó probar vinos que en su mayoría dejaban que desear, no lograban convencerme. No me malentiendan, existe una gran variedad, pero no terminaron de convencerme. Algo que sí les puedo asegurar es que Sassicaia lo van a encontrar en casi todos los restaurantes, pero a un precio exorbitante, y es una pena. Tenía más ilusión de conocer más Barolos pero como no estuve en el norte se volvió imposible conseguirlos. Italia es muy apegado a sus regiones, y por ende, si no estás donde se producen los vinos es muy difícil encontrarlos. Ahora a descorchar y degustar, hasta la próxima copa.