Opinión

A pedir de boca: Una cita en San Miguel

Desayunar, para mí, es un ritual. Solo o acompañado, muchas veces termino dirigiendo mis pasos a JACQUES
viernes, 7 de junio de 2024 · 05:33

En esta pequeña ciudad que palpita en el centro del país, se habla mucho de aventura, arte, arquitectura, tradiciones e historia. Pero, ¿qué hay del amor? Del amor al buen comer y al buen beber, y para quienes disfrutamos de enamorarnos con amor.

Me di a la tarea de hacer un itinerario de citas, desde los desayunos, hasta los cocteles y una gran cena con el escenario perfecto para el romance. Bajo el sol del Bajío, se encienden más de una llama.

Desayunar, para mí, es un ritual. Solo o acompañado, muchas veces termino dirigiendo mis pasos a JACQUES. No he tenido una cita en sus mesitas que salga mal, ya sea conmigo o con quien se aventure a conocerme en horas matutinas. El french toast y los panes pita son algo que no te puedes perder. El servicio atento y cálido, la cocina sencilla pero increíble y el ambiente hacen que todos los comensales pasen siempre un buen rato entre las mesas y su máquina de café, situado en una de las calles más bonitas de esta ciudad colonial.

La comida y la cena tienen competencia, pero hace no mucho abrió sus puertas un nuevo favorito: Prime Steak Club. Aunque hace gala de los espectaculares cortes en su nombre y en su carta, ofrece mucho más que eso. Entre la danza perfecta de cocteles, vino y las burbujas de agua mineral, desfilan las delicias culinarias más variadas que te puedas imaginar. El mejor pan a la mesa está aquí: un brioche con un relleno espectacular que no voy a describir porque tienes que probarlo. Las pastas y pescados son simplemente deliciosos. Entre la salsa de los ravioles y el calor de los escamoles, se recubren pláticas románticas que se deslizan hasta la deliciosa mantequilla de la cazuela de camarones que, entre notas lácteas y marinas, esconden historias de amor. De los postres, he probado todo, pero la tarta de maracuyá que llega a las mesas de este nuevo restaurante es algo que pocas veces se ve en un restaurante. Vale la pena ir solo a conocerla y descubrirla, ya sea en una cita corta de café y pastel, o en la cena romántica perfecta. Saben hacerlo con gracia y belleza.

Aquellos que beben amor encontrarán su camino en Bekeb. Sus tragos entran por los ojos con descripciones que enamoran y presentaciones que jamás decepcionan. Si el arte se pudiera servir en copa, este sería una galería ejemplar. Siempre en la frescura de su terraza, guarecida entre las sonrisas de su creadora, su gente y las cúpulas de una ciudad que no deja indiferente a nadie.

¡Buen provecho!