OPINIÓN

Nube Viajera: What happens in Vegas

Así la historia con estas listas que acusan polémica, escozor, generan cuestionamientos, alegrías, promoción de destino, en fin, todo lo que deriva de una elección
viernes, 7 de junio de 2024 · 01:35

Aunque suene contradictorio, en una ciudad en donde no son claros los horizontes y donde es difícil entender qué es verdad y qué es mentira, esta semana se trazaron otros horizontes. Cocineros de todo el mundo se reunieron en esta ciudad un poco hueca en búsqueda de noticias sobre sus propios horizontes y yo, también, tracé los míos. Ser el arquitecto de tu propio destino he escuchado toda la vida. Más claro no puede estar.

Así la historia con estas listas que acusan polémica, escozor, generan cuestionamientos, alegrías, promoción de destino, en fin, todo lo que deriva de una elección, y todos andamos a flor de piel con el tema, tiene matices y se puede juzgar con miradas distintas. A México le fue muy bien en la lista de los mejores restaurantes del mundo 2024, ¿faltan más?, sin duda, ¿sobran algunos?, para mí, desde luego, ¿todos contentos?, no, pero yo sí con el resultado de mi trabajo. Uno pone el alma entera en que su país brille y a mí, me gusta ponerla. 

¿Qué critico yo de esta lista de restaurantes de la que soy orquestadora? -y lo escribo provocando porque mis detractores adoran escucharme así-; le falta saberse como lo único que es, una lista enumerada con propósitos mercadológicos y de atracción turística, y no el Tratado de Versalles. A veces se les olvida a los cocineros que debe ser más ligero el asunto o el peso es insoportable. A veces se olvida, y hablo en plural, que la cocina tiene esta variable muy poco medible de la subjetividad. El domingo cené en Safta 1964, de Alon Shaya, una cocina juguetona, honesta, una cocina de memorias que me gustó tanto como detesté el sitio en donde se encontraba y la vibra que generaba. ¿Es subjetivo?, creo que sí, a veces es porque no combina con mis muebles, a veces es que estás más sensible, a veces un restaurante cae mal porque el alma anda dispersa y el aura no ha llegado a los colorcitos a los que va a llegar. 

Atesoro miradas y momentos increíbles de estos días de celebración de la escena culinaria del mundo. Un beso cariñosísimo de Bruno Verjus en un momento de vértigo; un abrazo emocionante de Jorge Vallejo -y sí, somos chillones-; los apapachos y los consejos de amigas que son hermanas; un Saint-Aubin 2021 que me tomé honrándome y recordando que ahora hablo en primera persona; una caminata bonita con Enrique y Juan Carlos a quienes admiro y quienes me sirven en todos sentidos; las manos temblorosas de los tres cocineros catalanes de Disfrutar en los últimos segundos de la ceremonia; mis cafecitos de la mañana huyendo del mundanal ruido y claro, el Cinco Jotas. 

Que los horizontes trazados sean para bien, que se comprenda lo ligero de esto, deseo para todos los que estuvimos acá que de todo se aprenda, se honre y se celebre, y que como para mí, para todos, haya un antes y después de Las Vegas. Felicidades Chefs. 

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