Opinión

Nube Viajera: Mudanzas III

Se cierran ciclos, se abren otros, se descubren temores, pero de nuevo, por sanidad mental, la que suscribe está de mudanza...
viernes, 24 de mayo de 2024 · 00:35

Mis manzanos ya comenzaron a cambiar de color. Han sido meses de ver florecer sus árboles y comenzar a notar, cada mañana asomada por la ventana, la aparición de los frutos -las manzanas de mi jardín son altas, ovaladas, no comunes-, y observar cómo su piel va obteniendo nuevos tonos y pigmentándose de los rojos más seductores. Porque así como el corazón incandescente que se deja sentir, lo aprendimos con Adán y Eva, lo soñamos todas con Blancanieves y nuestros príncipes, las pintó Cézanne o Bernard, la manzana arquetípica es, indudablemente, roja.

Yo también en cambio de piel, en atención permanente a lo que se vive, a lo que se me transmite, a lo que me cuentan, alerta, incómoda, pero alerta, registrando. Es un ejercicio de disciplina, me decía cierto personaje por el que debo privilegiar la confidencialidad y cuya terapia sucedía en un departamento en la Condesa con una gigante manta en su fachada que ponía “peligro de colapso”, ¿te suena Valentina? Disciplinarse a pausar ante la emoción y analizar color, número, emoción y qué te enseña esa sensación. Es lindo hablar tanto con uno mismo. 

Se cierran ciclos, se abren otros, se descubren nuevos temores, pero de nuevo, por sanidad mental y porque está muy bien entrarle a cosas nuevas, la que suscribe está de mudanza, está vez, habiendo además recurrido a sesión que ofrezca luz cualquiera, conversaciones que acomoden mi desmadre, sabiduría, todo lo que esté a la mano para entender a dónde me estoy mudando.

Ventosas, visitas al mercado de Medellín con Sandra y sus hierbas amargas -es ahorita o nunca Valentina, baños de noche con jícara lek y hasta que termine el proceso lunar-, mi sabio anónimo de toda la vida, hueseros, psíquicos, imanes, mi casa y mi tribu, el cuidado de mi cuerpo, el cultivo de mi sonrisa, es que he hecho todo y está y hace bien.

¿Y qué hago?, nada, sentir, sin moderación, sin censura. Purificación y pura iluminación interna. En disciplinas distintas y de formas unas más rudas que otras, pero toda gente que me quiere me ha dicho: es tu era de aprendizaje. Aprender de otros vinos y saber que unos ya no son tuyos, aprender a que ya no es ahí, que no es así, aprender de kimchi, aprender de branding, aprender de fondos de inversión, aprender. Es karma quizá, o cíclico, o tienen razón los que tanto me dicen de las tormentas solares y finjo creerles, pero estos días hace exactamente dos y tres años se movió el centro de la tierra y siempre al son de Pepe Aguilar

Hoy guiso -otra de mis terapias-, mañana hay un culto de femineidad en casa y después, intentaré ver el mar. Eso siempre es para bien. En las serpientes el cambio de piel dura una semana. Los herpetólogos dicen que no hay que alimentarlas durante el proceso, pero yo, hoy comeré pescado zarandeado, y también, estoy mudando de piel.