A la distancia, en el horizonte del paisaje hidalguense, los magueyes pulqueros simulan un ejército que en su mutismo parecieran recordar el carácter y el temple de batallas ancestrales. Son presencia inmutable de la identidad de esta tierra, aunque a veces pareciera que nuevas generaciones quisieran culminar su señorío, transformándolos en mera circunstancia, en objetos utilitarios que pasarán de moda, sin importar la destrucción que signifique en esta tierra, en el saber de las culturas.
“Son mucho más que pulque, son el alma de estos campos; son eje de la vida y la continuidad de las comunidades”, dice Rogelio Moreno, del Rancho La Gaspareña, mirándolos con cariño, como quien mira a los hijos crecer. Estos magueyes son punto medular de los metapantles, concepto alimentario, virtualmente cosmogónico, como la milpa, que ha sustentado la subsistencia de las comunidades otomíes en una tierra que es sinónimo de rigor, de climas extremos, de resiliencia obligatoria, aprovechando al máximo los recursos que brinda un entorno rudo, pero que no por ello no deja de ser fascinante y hasta mágico.
El maguey pulquero es fuente ancestral de una bebida inserta en el imaginario colectivo, pero es también alimento que nutre al cuerpo y alma; forraje para los animales y fertilizante que mantiene la cadena de la vida desde hace siglos. Este maguey, del cual existe más de una veintena de variedades, ha sido violentado en la rapiña de la sobreexplotación indiscriminada.
Rogelio, como algunos otros productores, así como investigadores de la talla de la bióloga Carmen Julia Figueredo, autoridad en el tema magueyero, han trabajado en la preservación armónica de este patrimonio, marcando con estudio, trabajo de campo, divulgación entre las nuevas generaciones, la ruta hacia una revaloración de este icono.
En un panorama de crisis y replanteamientos alimentarios, el maguey pulquero ofrece valiosas alternativas para las familias no sólo hidalguenses, sino de todo México. Y por si fuera poco, el oportuno procesamiento del pulque, producto tan maravilloso como efímero en su condición óptima, ha dado pauta para el desarrollo del destilado de pulque, que se va abriendo paso en el acelerado mundo de la mixología actual, con entusiastas expectativas en la comercialización de productos derivados de esta planta.