Opinión

Nube Viajera: La pregunta del millón

No hay una varita mágica, las chambas son de todos los sectores, el público no puede solo, el privado tampoco y cada quien sus responsabilidades y obligaciones
viernes, 30 de septiembre de 2022 · 01:51

Generalmente se refiere a una pregunta importante pero difícil de responder. Coloquialmente usada por muchos de nosotros, ¿a qué hora llegará el que siempre llega tarde?, ¿ganarán los peruanos?, ¿dormirá tranquilo el de la historia de mi millón?, ¿lograremos algún día que triunfe la cocina más tradicional?. Esas, todas, son preguntas del millón. Todas cuyas respuestas existen, solamente no son evidentes. O no tanto.

Es como la gente que mira al cielo buscando una respuesta. Adoro el gesto. Pero más o menos así son las preguntas del millón. Casi adivinanzas, una suerte de posibilidades de respuesta, en las que, en realidad, nadie está seguro. Me gusta eso.

Me reí tomando mal café ayer en la Condesa cuando se platicaba de si Tamara Falcó rompió su compromiso por la infidelidad del sujeto, o en realidad por el tamaño del anillo de compromiso. Parece banal el tema pero en el contexto era profundo, hablábamos de cosas de valor y de cómo potenciar países a través su cocina. Esa también es la pregunta del millón.

Y me quedé pensando, cómo se extraña el apoyo estratégico del gobierno en la promoción de la cocina y la comida. Haríamos más magia de la que por naturaleza tenemos. ¿Incide tapizar el metro de Londres de mole, tamales y destinos mexicanos para que a través del turismo la cadena de valor se robustezca y crezca?, yo creo que sí, aunque no depende de ello.

No hay una varita mágica, las chambas son de todos los sectores, el público no puede solo, el privado tampoco y cada quien sus responsabilidades y obligaciones. Pero lo cierto es que hay que conectar, sumar, inventar posibilidades, imaginar mundos en donde todos, caminamos juntos persiguiendo un mismo objetivo. O más o menos.

Así estos días entre cocineros amigos cocinando en pisos muy altos y retos muy grandes, pensadores críticos, chismes de revistas de corazón y, como siempre, preguntas del millón.