Opinión

A pedir de boca: Brassi, 13 años de enseñarnos a vivir

Este lugar ubicado en la esquina de Virgilio y Oscar Wilde no es un restaurante cualquiera; es un lugar que sabe consentir, su atmósfera francesa, su menú, sus vinos. Todo está cuidadosamente seleccionado para apapachar al mismo tiempo que sorprender
viernes, 2 de septiembre de 2022 · 01:40

Brassi es un lugar que sabe consentir, su atmósfera francesa, su menú, sus vinos. Todo está cuidadosamente seleccionado para apapachar al mismo tiempo que sorprender. La cocina de este brasserie refleja su historia, abrieron puertas en 2009 en medio del brote de influenza AH1N1 y de ahí el camino ha sido pedregoso, entre temblores, recesiones y más virus que siguen poniendo en jaque a la industria restaurantera, Brassi ha sabido traducir con gracia su contexto complejo para convertirlo en un santuario de todo el que busca una buena comida en un gran lugar, sin importar que esté pasando fuera de sus puertas.

Sandra Oliveras, quien dirige Brassi y su chef ejecutivo, Carlos Bautista, reflejan la personalidad del lugar y sus platos, sus historias son contadas con calma, han sabido buscar (y encontrar con éxito) en el corazón de la gente lo que realmente hace falta, para muestra, los domingos en la noche donde Polanco se vuelve una colonia de cortinas cerradas, este restaurante inunda Polanquito con su jazz hasta tarde, dando refugio a todos los que no permiten que la idea del lunes arruine la plenitud del domingo. Somos afortunados.

El ambiente me parece ideal para una cita, romántica o no, pero siempre una cita a disfrutar. Sea con amigos, con familia, con alguien especial o en solitario sentándose en su barra, donde Sandra garantiza que comer sin compañía, se vuelve también una cita que enseña a gozar de la vida a través de la gastronomía.

Así que este lugar ubicado en la esquina de Virgilio y Oscar Wilde no es un restaurante cualquiera, su comida y ambiente es una metáfora sobre el arte de aprender a vivir y disfrutar el proceso, cualquiera que este sea. Sus puertas están abiertas para todo el que tenga ganas de pasar un muy buen rato, eso sí no olviden reservar, pues al ser tan único su popularidad varias veces rebasa en número a sus sillas y mesas.

Por muchos años más de restaurantes que nos permitan soñar, aprender y disfrutar ¡Salud y buen provecho!