Opinión

Bitácora del paladar: El sobre precio

Vale la pena pensar en el daño que le hacemos a la gastronomía por estos sobre precios, donde una lechuga con aceite de olivo y queso, puede llegar a costar mas que el kilo de limones hoy en día...
viernes, 4 de febrero de 2022 · 01:59

Ante el incremento del precio del limón, una amiga cocinera hacía una broma preguntándose por qué el sobre precio del ceviche. Alguien sin entender el sarcasmo le dio una buena explicación, misma que deseo para mí desde hace días. 

En enero, me he dedicado a comer en la colonia Roma, que es uno de los corazones de la Ciudad de México, y me sorprenden los precios de algunos platos, donde me hacen dudar el seguir buscando espacios de cocina en tan bella colonia. Por supuesto que en este texto omitiré nombres de restaurantes porque no es mi objetivo lastimar a nadie, pero sí deseo que aquellos que cocinan y dan lectura, valoren las prácticas que hacen que un cliente tome distancia de sus restaurantes. 

De repente, algunos cocineros han diseñado menús donde la mayoría de los ingredientes son vegetales y con esto hacen amplias combinaciones de sabores y texturas cuyos platos exceden los $200.00 y en ocasiones alcanzan los $350.00. 

La emoción de leer un taco de pato en la carta, puede ser peligrosa. Primero porque lo pides con expectativas y después te llega la decepción por el triste gramaje del pato, que es un insulto a la inteligencia, ya que de dos tacos de tortilla de harina, hacen un corte donde salen seis piezas y le ponen un puré que disfrutas más que el taco, y del pato, sólo te acuerdas por el enunciado en la carta, ya que éste fue tan poco que podemos decir que no existió. Esa sensación, que es una bella trampa, me ha llevado a caer en dos ocasiones en restaurantes similares de la colonia Roma donde algunos productos son de emoción más que de presencia. 

Recuerdo, porque aún tengo buena memoria, que hace algunos años, en Polanco se instaló la cocina de Mr. Chow, en donde la cocina de Beijing tenía, según decían los que administraban, una cocina con los mejores ingredientes y con un balance de aromas, sabores y texturas únicos en la Ciudad de México. El salón tenía obras de Andy Warhol y otros artistas gráficos y de la cocina salían fideos hechos a mano de Mr. Chow lo que provocaba que los inocentes sibaritas disfrutaran del cuadro en la pared de enfrente, del espectáculo del servicio y unos baños muy bonitos, pero del plato y su sabor, pocos hoy guardan memoria.

De la cocina, pocos hablaban y el tema más abordado en los comentarios que aún existen en una plataforma de reservas y en la memoria de varios comensales, es que el lugar era caro. Ahí existía un sobre precio o quizás pagamos muchos comensales los lujosos baños y la iluminación de cada cuadro expuesto en el salón, en lugar de pagar lo que comíamos.

Pero esto no pasa en los restaurantes de la colonia Roma, ya que muchos de los espacios de comida tienen baños terribles, cuyo miedo al entrar se acentúa al respirar y luego al ver que no tienen agua ni para lavarte las manos, mejor usas el gel de la entrada. Insisto, el señalamiento es genérico, cada quien podría con su experiencia generar una observación o añadidura a este texto, lo cual agradecería mucho; sin embargo, he llagado a pensar, que la cocina tan endeble de estos sitios puede dar mas de lo que hoy está entregando. 

Las bancas de madera sin terminar, los vasos de vidrio reciclados, los vegetales en pequeñas porciones, los vinos raros y las cervezas con altos precios no me atraen. La cocina de cochambre más que que la que te da hambre se ha vuelto una regla rara en la gastronomía de esta zona. Lugares sucios y platos arriba de los $300 son la combinación que aleja al comensal. Por lo menos en Mr. Chow había cierta elegancia que hacía que disfrutaras el gasto que hacías, sin embargo aquí te intimidan hasta para señalar el mal servicio. 

Nunca me ha molestado consumir con deseo de apoyar y más aún, nunca me quejo de un plato bien servido que tenga un precio superior al pensando, sin embargo, creo que algunos lugares deben de reflexionar sobre la oferta en su carta, su servicio, la limpieza del lugar, pero sobre todo, vale la pena pensar en el daño que le hacemos a la gastronomía por estos sobre precios, donde una lechuga con aceite de olivo y queso, puede llegar a costar mas que el kilo de limones hoy en día. 

Beto Ballesteros  // @betoballesreros