Opinión

Bitácora del Paladar: Ekilore, como estar en casa

Así como mueren los lugares donde fuimos felices, renacen con nuestro andar los nuevos espacios de amplia felicidad, donde habremos de vivir por siempre
viernes, 3 de septiembre de 2021 · 01:50

Llegué caminando a la barra de Ekilore y procedí a sentarme para pedir una cerveza. De manera inmediata una joven de ojos grandes y privilegiada memoria, me puso la cerveza en vaso, sin ni siquiera haberla ordenado. Me sentí en casa una vez más.

La esquina en una barra, es quizás el mejor espacio para interactuar. Ahí se tejen las historias, se añaden los mitos y sobre todo, te da el mejor momento para volver a ser tu mismo en la sencillez del comensal dedicado a tejer nuevas historias.

Ekilore se ha mudado en la búsqueda de esa felicidad que genera un buen plato de cocina española. Los sabores maduran día a día y el entusiasmo en el servicio hace que siempre quieras regresar.  Ahora vive en la calle de Aristóteles 239 en Polanco, CDMX y surge con nueva energía, como la flor que es y lejos de alejar a las brujas o duendes como dicta la leyenda, ha logrado vincular a los paladares cercanos de la buena cocina española.

El amplio salón mantiene un piso artesanal y original, donde los meseros flotan hacia las mesas bien montadas . Aquí se vive y se disfruta la mejor cocina vasca en nuestro país.

En el menú, hay un carpaccio de vaca vieja que bien puede competir con un jamón maduro, incluso el chuletón de vaca vieja, es un plato único en la Ciudad de México. Esto habla de la madurez de Pablo San Román para encontrar sabores de su tierra y trabajarlos en nuestro país. Él es un chef con muchos años en México, que no deja de respirar su origen y su pasado. Es por ello, que ante los paladares de muchos comensales frecuentes, Pablo es respetado y querido por no separar su alma vasca del cariño a nuestra tierra.

Las habitas salteadas con jamón ibérico y huevo pochado, es el juego perfecto de producto y técnica que uno desea encontrar, pero el fideuá de rabo de toro es un plato que muchos valoramos e incluso, la delicadeza de sabor, lo hace único en las mesas de Ekilore. Este plato es la obra de arte del sabor y la técnica. Si no lo has probado, éste debería ser tu destino.

El tiempo no regresa, así que la visita a este comedor, es algo que seguro guardarás en la memoria de tu vida por muchos años. Aquí en Ekilore, desde el primer paso hacia adentro del local, se teje una armonía que te ha de dejar atado a la cocina. Aquí el tiempo se alarga y puedes darte cuenta con facilidad de que no hay más que sentarte y pedir para poder ser parte de una experiencia amplia.

La cocina de Pablo, ha sido en el paladar de México la constante del sabor y los aromas que viajan hacia la memoria de ultramar. En todo plato se refleja la mirada honesta y la sonrisa franca de nuestros anfitriones. El que sabe buscar encuentra sin retardo una cocina bien estructurada, con sólida tradición que ha vivido mudanzas para verse feliz. Aquí confirmo, que todo peregrinar te lleva hacia remansos de paz.

La cocina de España con el acento vasco se vive, mientras  el pulso tamborilea en mis sienes entre tanto sabor y el nacimiento de nuevas historias. Aquí es donde vive la flor vasca más bella, la esencia pura de la magia en la tradición.

Qué sensación tan buena y tan profunda, esta de ir poco a poco, encontrando en la cocina todo aquello que un corazón merece.

Es un buen renacer de Ekilore.

Beto Ballesteros / @betoballesteros