Opinión

Nube Viajera: Carta abierta a la industria editorial

Ricardo Muñoz Zurita es tan patrimonio cultural como el expediente de la cocina michoacana ante la UNESCO... Imagino a las bibliotecas del mundo con sus 32 tomos, o más, de esta investigación...
viernes, 24 de septiembre de 2021 · 01:40

Oírlo hablar es un privilegio. Es un necio como yo, y me hipnotiza escucharlo con tanta insistencia -hasta la necedad-, de la relevancia de la investigación, de la ciencia y de la divulgación. Hace muchos años nos sentamos juntos a hojear más de30 engargolados derivados de su trabajo que sucederá al ya publicado y exitoso Diccionario Enciclopédico de la Gastronomía Mexicana. Yo no podía creer lo que leía. Investigación profunda de más de30 años recorriendo los estados, comiendo los chiles, conociendo de salsas, divulgando lo que es nuestro y que considero yo es el mejor ejemplo de un poder suave que México tiene casi como ningún otro país del mundo.

Me dediqué meses a ayudarle y cuando algún gobierno que creía un poco más que el actual en la relevancia de contar cuentos de gastronomía bien contados por la gente que sabe contarlos, casi lo logramos. Pero se nos cayó, no pudimos publicarlo. Ricardo sabe que me quedé con esa espinita.

Imagino las bibliotecas del mundo entero con 32 tomos de esta investigación en sus estantes. Pienso en las universidades y centros de educación superior, cada aspirante a cocinero, cada alumno de cualquier área de la restauración o la hospitalidad debería de leer su trabajo y entender mejor nuestro origen. Saber de su tía Emma Iñigo y sus cuentos de por qué le llamaban chile cuaresmeño a ese jalapeño rellenito tiene importancia y, créanme, leer primero con detenimiento y después cocinar la receta de su madre de los jalapeños rellenos de minilla te hace mucho más cocinero que saber de la italiana historia de oops I dropped the lemon tart. Ricardo Muñoz Zurita es tan patrimonio cultural como el expediente de la cocina michoacana ante la UNESCO.

Ayer lo oía hablar del chile chilhuacle y confieso que me gusta aún más que sus pestañas que, como sabe, le envidio. Un hombre generoso con su conocimiento es un hombre valioso por todos los lados y ese gesto que tuvo con Amado ayer, de ayudarle en la creación de la hornilla perfecta con forma, potencia y vigor que se necesita para un comal de barro es un acto colaborativo tan chingón como el de Amado con Olvera metiendo esa pieza de barro a la cocina de Pujol.

Y pues la espinita clavada ayer se ampuló y se manifestó, hasta dolió tantito. Cómo vamos a hacerle, no tengo la menor idea, pero vamos a intentarle, y esos 32 (de hecho creo que son más) tomos del trabajo de investigación de Ricardo y de muchos otros debe estar en la lista de publicaciones de las editoriales que apuesten por nuestra cocina, de los recursos de los gobiernos que crean que el lenguaje de la cocina mexicana es uno de enorme valor y un bien intangible poderosísimo y den los presupuestos de diarios como éste en el que escribo. Un necio encuentra siempre otro necio aún mayor que le admira dijo un poeta francés. Que sirva ésta como una carta abierta y petición formal. A ver quién es el ganón.