Opinión

Nube viajera: Ver comer

En la mítica brasserie parisina con decoración art decó, si las paredes hablaran dirían todo
viernes, 10 de septiembre de 2021 · 01:40

La cita era a las ocho de la noche y me equivoqué, los nombres me parecieron similares y en lugar de irme a Montparnasse llegué a Montmartre. Mis boletos del metro no sobraban, y siendo el año de 1991, no había formar de avisar que llegaba más de media hora tarde, que tenía hambre ancestral y que lo que más quería en la vida era un abrazo. Pero porque uno siente el amor así de fuerte, esperó, y, llegando tarde, mal vestida y muy cachetona, me abrazó infinito. El sujeto era mi papá, el sitio La Coupole.

En la mítica brasserie parisina con decoración art decó, si las paredes hablaran dirían todo.

Imaginaba a Picasso o a Chagall pidiendo chucrut o tartar cortado a cuchillo, fumando, hablando de mujeres voluptuosas, osadas y acompañados de mucho vino, pan y foie. Como las cosas deben de ser.

Mil años más tarde llegué con ellas. En bici algunas y en metro otras y la cita fue decenas de años después a la una de la tarde. Las vi comer y me vi a mi. Cangrejo, foie, filete a la pimienta, mucho pan con mantequilla y un kir que no les gustó. Pero el objetivo estaba cumplido, agradar, primero; homenajear a FOM, a Rous y a Rodrigo en su infinita generosidad por regalarme París; y asegurarme de que estas mujeres nacidas de mi vienen con todo. Verlas comer así me pone la piel chinita.

Siendo casi las tres había que encontrar bicis e irnos a un tour personal a saludar a la Venus de Milo. Tanto que mostrarles, tanto que ver, pato en Trumilou, shawarma en Al Diwan, alubias y caviar en Ducasse. Comprar rilletes, ver el río, acostumbrarse a beber champagne en Pompadour. Que la vida les regale más curiosidad, que la vida me regale más tiempo viéndolas comer.