Opinión

Nube viajera: ¡No ha de tardar!

Voy a caminar entre el viñedo a ver qué encuentro. Quizá ratones, quizá fruta, quizá la respuesta a muchísimas preguntas
viernes, 23 de julio de 2021 · 01:20

Me tomé un pisco sour viendo el viñedo. Había una luna casi llena y estaba feliz escuchando la conversación. Esa mesa siempre ha tenido buena conversación. Habían traído una minestrone con buena pinta, pero no he comido mucho. Eso es una señal rara y casi hasta preocupante, me pasa como cada diez años.

Pensaba en la luna y quiénes la estarían viendo como yo la veía. Pensaba en los cuentos del conejo, sus cráteres, y en que quizá Lu desde lejísimos también la había visto. Me haces falta mi Lu.

Me acordé de mi amigo Alfredo y esa noche pensamos que era el fin del mundo y que el cielo del Valle de Guadalupe se puso verde y explotó. Traigo deuda con él de irnos a una cantina solitos, así como Javi trae deuda conmigo de no haberme acompañado a comernos un cebiche. Pero volveremos.

En la carretera hacia esa zona había platicado horas buscando un panecito horneado en leña me decían. Platicamos de la vida y del amor mientras veía el paisaje a veces arena, a veces mar, a veces Uzbekistán. Pensé mucho y pensé en lo afortunado que puede ser uno de tener a los que tiene, y en lo increíble que es una vida de retos y subidas y bajadas, curvas y rectas. Para descansar tendremos la eternidad, hubiera dicho mi abuelo.

Quiero volver a la playa oaxaqueña a esos días de interiorización. Quiero escribir y escribir, siempre me digo que escribiré un libro de lo que como, cómo lo cómo y con quién lo como, a ver si me animo ahora. Comer, beber y saberlo hacer sería quizá el subtítulo.

Platiqué de Paloma y sus panes y su merluza en Le Bernardin y en los juicios que emitió. En todos tenía razón. Quiero ir a millones de restaurantes contigo Pali, eres mi maestra y es precioso que lo seas.

Y seguía pensando, viendo la luna y tomando pisco sour. Han sido unos años llenos de todo por todos los lados y hay que agradecer. Muy buen vino, muy ricas conversaciones, memorias y memorias de amor y las más lindas carcajadas. Embrace it Valentina me decía. Embrace it.

Voy a caminar entre el viñedo a ver qué encuentro. Quizá ratones, quizá fruta, quizá la respuesta a muchísimas preguntas. Esta vez traigo zapatos para caminar, vine preparada y hasta morralito chiapaneco por si me encuentro piedras preciosas para recogerlas y acomodarlas después en viñedos en geografías lejanas y también llenas de amor.

No tengo hambre les digo, pero traigo antojo de un caldo de opa de esos ahí pasando el puente en El Sauzal. Son días de mucho pensar, de mucho agradecer, de mucho analizar. Ya volverá el hambre, no ha de tardar.