Reflexión

Comer es un acto de amor: Chepina Peralta

Vean el acto de comer como una de las funciones más importantes de la vida, como un área de oportunidad para crecer personalmente; aprendamos a aprovechar nuestros recursos para preparar los alimentos más rápido y ocupar el tiempo en nuestro desarrollo personal 
viernes, 9 de abril de 2021 · 02:00

Estarán de acuerdo conmigo en que esta época, la que nos está tocando vivir, es una de cambios que, a pesar de que han sucedido con vertiginosa velocidad desde hace un año con la llegada de la pandemia, algunos habían iniciado incluso varios años antes. Me refiero a los cambios intrafamiliares.   

Concretamente quiero hablar de los roles de cada uno de los integrantes de un matrimonio. Estaban claramente definidos e incluso en el fondo legal, la famosa Epístola de Melchor Ocampo, cuya lectura era obligada de toda ceremonia de matrimonio civil desde 1859, tuvo que ser modificada para adecuarse a los tiempos de la equidad de género y, desde 2007 ya no se lee en las ceremonias.

Foto: Nayeli Cruz / El Heraldo de México
Foto: Nayeli Cruz / El Heraldo de México

 Pero más allá de esta muy acertada adecuación, para revindicar los derechos de la mujer, lo que ha venido sucediendo en el interior de cada matrimonio ante la necesidad, económica, profesional, o simplemente de la búsqueda del desarrollo de la mujer, ha desencadenado una adecuación de roles.  

En el caso específico de la comida, que es una necesidad esencial y que, en el pasado, su satisfacción era atendido en su mayoría por la mujer, ahora esto ha cambiado y hoy es atendido por ambas partes

La preparación de los alimentos en el hogar que, como decíamos, era una obligación de la mujer, ahora tiene que ser atendido por la pareja. Si a alguno de los integrantes le gusta guisar, pues la solución está dada, pero si no, entonces se vuelve un área de conflicto.

 

Yo les invito a que rescaten de la pura necesidad de satisfacer una necesidad primaria, la importancia que reviste el tiempo de la comida. Independientemente del número de personas que integran la familia, el momento de sentarse a la mesa, es un tiempo importantísimo. El aprovechamiento de lo que comemos, nuestro organismo lo recibe, lo procesa y lo digiere mejor, en un ambiente de cordialidad y de tranquilidad, además de que, en la comida, afloran temas de la familia que podrán ser tratados y resueltos de una manera más efectiva, pero sobre todo en un ambiente de afecto y cariño

Yo les recomendaría a todas las parejas que vean el acto de comer como una de las funciones más importantes de la vida, como un área de oportunidad para crecer personalmente; que, ante las modernidades, aprendamos a aprovechar los recursos para hacer la preparación de los alimentos más rápida y el tiempo lo usemos para nuestro desarrollo personal.  

Ese tiempo dedíquelo a su persona, lo que también se traducirá en una mejor actitud para su familia. La convivencia familiar forzada por la cuarentena nos demanda más presencia y más paciencia. Así que hagamos de la hora de la comida una oportunidad para convivir de manera sana e irrepetible.  

Procuren preparar los alimentos con una cantidad importante de amor y recuerden amigos, el comer bien no es privilegio de gente rica, sino de gente inteligente

Me despido de ustedes, amados lectores. ¡Que usted la guise bien! 

Chepina Peralta falleció el pasado 2 de abril. Este es el último artículo que podrá leer de ella en esta edición.