Opinión

Nube Viajera: Turismo interno

La idea fue de Javier Masías. Conecté delicioso con él apenas llegué a su librería y, hojeando mi nuevo libro de ElKano en aquellos estantes que cuentan cuentos de cocina, me dijo, tienes que escribir de esta historia.
viernes, 19 de marzo de 2021 · 00:15

Varada en Lima seis días a merced de la burocracia y de aerolíneas que no reciben a sus pasajeros con fanfarrias, en un tiempo y en un mundo también varados. Varados nosotros, varados ellos, varados todos.

Y comenzó mi viaje de turismo interior. Qué necesario era. Soltar, dejar pasar, mirarme por dentro, estar sola. Soltar.

Migré de hotel, en hotel hasta que llegué a Barranco, y de ahí soy. Las caminatas matutinas por ese mar me acomodaron las ideas y me aseguraron que la cosa iba por ahí.

Estás un viaje como ninguno me dijo mi acompañante platense, hombre de verdades y gran pensamiento profundo, mientras me mostraba la playa de Lobitos en donde juramos tener cada uno un bar en no mucho tiempo. Necesitas más Varadero Valentina, no te olvides, me repitió múltiples veces en mi turismo interior.

Me llené de libros, de erizo, de pescado, de Maido, y uno de Bartolomeo Scappi, cocinero de Pío V, que se convirtió ya en un libro sagrado. Leí y leí en Perú.

Hablé mucho conmigo de la importancia de dar, de la desatención, de cómo detesto lo mediocre y de lo fundamental que resulta en mi vida la profundidad. Intensa como soy, la más de todas las mujeres quizá, y me encanta. Difícil para muchos es cierto, pero increíblemente satisfactorio para los que saben sentir todo. Todo si, todo doble.

Comí unas de las mejores almejas que he probado y un linguine con cangrejo y hueva de trucha celestial. Gracias Javier por Rafael, un sitio que ya es mi favorito en Lima en donde además, hacen un martini perfecto.

El viaje continúa, el de adentro. Varada en Lima con una probadita de soledad y llena de nuevas ideas me voy con claridad absoluta de que los cielos rosas que se asoman en la calle de Jirón Sáenz Peña me estaban hablando al oído, susurrando despacito, que soy enormemente privilegiada de sentir tanto como siento yo. Enhorabuena.