Opinión

Nube Viajera: Sorpresas te da la vida

Llegué al restaurante y en un acto de valentía de obligarme a hacer bien mi trabajo y con cierta sensación de que las cosas iban a salir bien, acudí puntual a mi cita a las tres de la tarde
viernes, 5 de febrero de 2021 · 00:00

Ya sé, está mal, pero lo confieso públicamente, no me gustan muchísimos restaurantes que pruebo y, casi sé que no me va a gustar desde que entro.  

Tengo sexto sentido para muchísimas cosas y creo que soy medio bruja. Ándale ve a probar me dicen, me cuesta trabajo, y está mal, pero es que, de verdad, si no voy es porque intuyo que no me va a gustar. Insisto, mal hecho. 

Pero llegué al restaurante y en un acto de valentía de obligarme a hacer bien mi trabajo y con cierta sensación de que las cosas iban a salir bien, acudí puntual a mi cita a las tres de la tarde.  

Hemos cambiado el menú e hicimos uno especial para ustedes me dijo la amable anfitriona. Me paralizan esas frases, intuí que algo iba a salir medio mal. Pero le eché ganas cuando me trajeron un coctel de bienvenida de esos que suelen no gustarme. Y me gustó.  

Un kampachi bien, bien hecho de primer tiempo y con leche de tigre. Hasta pensé que algo me sabían. Dos panes distintos y celestiales, honestos. Me encanta el buen pan y los cocineros que lo sirven. Es rico limpiar platos así.  

Y llegaron los camarones. Osados, cocción complicada, recuerdos del Celler y sus Palamós. Un vino bien escogido, cómo agradece uno eso.  

Una lobina perfectamente cocinada después, de esas que gustan a pocos. Una beurre blanc que sobraba - y se lo dije a Armando-, pero muy bien planteado todo.  

Un tinto de Sandra qué me dio gusto probar porque como ella, es bien hecho, mexicano y bueno.  

Y un taco de lengua como hace mucho no me comía. Con salsa verde cruda. No se me va a olvidar. 

Y esa fue La Cerrajería, la cocina en la Roma de un cocinero que se percibe honesto y cómo da gusto eso. Volví a comprobar mi sexto sentido, tuve una sensación de que iba a salir bien, y salió muy bien. 

De esas sorpresas ricas de miércoles. Felicidades Armando, que nunca falte taco de lengua y que la creatividad tenga sabor a ese pan con mantequilla en esas plantas y en esa terraza que hoy, ocupa el que creo que será un grande.