Opinión

Nube Viajera: Sopa de pescado para el alma

Voy a ir a comprar cabezas de pescado y a conseguir rockot porque una sopa de pescado me va a dar ánimos
viernes, 22 de octubre de 2021 · 01:30

Y pensé que sentía con la cabeza. Los años y los purititos kilómetros recorridos me han demostrado lo contrario. Hace dos días no dormí. Pensé en mi amiga Claudia que andaba en las mismas deambulando las angustias o los amores de madrugada, y conversé con un sensei, Pedro, que escucha y cuestiona poco. Pero cuestiona. 

Esa noche habíamos bebido mal vino y jodimos hasta el cansancio a determinado personaje, no lo voy a nombrar, que insistía en qué beber champagne era chafa. Ya le prometí una Selosse y me falta contarle de que las P3 saben a besos. A los besos más increíbles.

Me acordé mucho  -por aquél champagne-, de esa tarde en Atxondo en el medio de cerros de color verde brillante brillante, en donde comimos caviar ahumado y nos enamoramos. Qué lugar y qué poder de esos vascos de seducir a los sentidos.  Recorrer el peine de los vientos, sentir la brisa de ese mar brusco, tomar solecito. ¿Será que voy a volver? Me haría bien.

Pensé que sentía con la cabeza, insisto, qué equivocada estaba. Como cuando programas la cocción perfecta de un pescado al horno que previamente curaste en azúcar y sal, lo que uno siente es improgramable. Dice mi mamá que desde niña puedo con todo, hace algunas noches me lo recordó cariñosamente caminando juntas por las calles de París (mientras ligaba con tremendo cocinero), pero má, no sé eh. Cruzábamos el río hacia la Saint Chapelle para sentarnos a escuchar a Vivaldi y beber champagne, llovía y ella me contaba cómo aprendí a ser gourmet (así le dice ella) comiendo papillas de foie en Londres. Y a poder con todo Vale, me decía. La vida da vueltas, al peine de los vientos había ido antes con Luciana recién nacida a mostrarle el poder femenino sin que se diera cuenta, y con ella misma, estos días de lluvia parisina, bebía 19 años después Apperol Spritz con vista al Pompidou comiendo un gran Croque Monsier. ¿Ven cómo no se puede sentir con la cabeza? El amor es infinito.

Vienen días movidos en muchísimos sentidos. Mañana voy a ir a comprar cabezas de pescado y a conseguir rockot porque una sopa de pescado con cuadritos de papa y zanahoria me van a dar ánimos, se vienen días movidos les digo, enfocada, inteligente, cuidándome mucho, y sintiendo todo, sintiendo absolutamente todo hasta que no se pueda más. Las carcajadas y preciosa sonrisa de Andre comiendo thai también van a ser enormemente nutritivas y pensé, le tengo que llevar pan de muerto, las mujeres brasileñas deben saber a qué sabe el azahar en temporada de ánimas y cómo la sororidad ata para siempre. Tomar aire, aprender a respirar profundo, subir la cabeza pero sentir, sentir permanentemente y sin fin. Así aunque de cuando en cuando adolorida, es mucho más sabrosa la vida.