Turismo

Viajando con Deby: Finisterra

Los Cabos es la suma de sus partes: impactante mar e intimidante, pero seductor desierto, que conforman un paraíso terrenal
viernes, 7 de agosto de 2020 · 01:45

Por Deby Beard

Los Cabos nos invita a disfrutar de kilómetros de increíbles playas, de brillantes aguas azules, junto a desiertos, formaciones rocosas y algunos paisajes singulares.

Esta belleza agreste se presenta frente a nosotros en todo su esplendor en Montage Los Cabos. Este entorno íntimo y apartado ofrece vistas espectaculares de la emblemática Bahía de Santa María – el mejor lugar para nadar, snorkelear y bucear en la región. 

El encanto de Los Cabos es la suma de sus partes: su impactante mar y su intimidante, pero seductor desierto. Un profundo azul, casi morado, pinta el cielo y el verde vivo de las plantas desérticas destacan entre las piedras de este paraíso terrenal.  

El spa en Montage Los Cabos está en una liga propia. Es el santuario perfecto para pasar un día relajante. Inspirado en el folklore mexicano tradicional que rodea el Árbol de la Vida, así como en el histórico árbol Torote que adorna la entrada al complejo, este refugio ofrece una experiencia única impregnada de la belleza y los poderes curativos de su increíble entorno. Su maravillosa variedad de tratamientos, inspirados en los ritmos del océano, el desierto y las tradiciones locales, nos sumergen en un mundo de paz y bienestar.

 

El arte gastronómico es esencial en este bello edén. En el restaurante Mezcal disfruté de un recorrido por los sabores de México, una odisea culinaria que nos llevó a través de los mercados emblemáticos del país. Aquí, nos dejamos llevar por el talento del Odín Rocha, el creativo chef de Mezcal.

En Talay, un invento único de Xavier Salomón, chef ejecutivo de Montage Los Cabos, disfrutamos de auténticos platillos tailandeses. Reflejando la pasión del chef por este misterioso país asiático, el cual ha visitado al menos 20 veces, cada bocado nos remite al sudeste asiático. Talay es un pop-up único que ofrece platos pequeños en un ambiente inspirado en los mercados nocturnos de Bangkok.

En este fin del mundo, finisterra, donde el desierto y el mar crean paisajes únicos, nos perdemos en la belleza de imponentes montañas y agua cristalina, de atardeceres dramáticos y noches bajo la luz la de la luna y las estrellas.