Turismo

Viajando con Deby: Ciudad amada por Cézanne

En Aix-en-Provence nació el gran pintor francés; fueron sus colores los que lo inspiraron en el arte
viernes, 28 de agosto de 2020 · 01:00

Por Deby Beard

Aix-en-Provence tiene una elegancia que refleja su noble herencia. Conocida como la Ciudad de los condes, ya que los de Provenza vivieron aquí, Aix-en-Provence tiene varios palacios aristocráticos antiguos e impresionantes. También hay cientos de fuentes, es por ello que también es nombrada como la Ciudad de las mil fuentes. 

Famosa por su ritmo de vida relajado, Aix-en-Provence es popular por el encanto de su casco antiguo y la famosa plaza Mirabeau. El casco es el lugar perfecto para pasear, con sus agradables plazas pequeñas, numerosas mansiones de los siglos XVII y XVIII, fuentes encantadoras, bonitas tiendas, animadas terrazas de café, mercados de flores llenos de los colores y aromas de Provence. 
En el corazón de esta ciudad tan amada por Cézanne, el hotel Villa Gallici by Baglioni, miembro de Relais et Châteaux, nos sumerge en un mundo de fantasía.

Este lujoso hotel ocupa una casa provenzal del siglo XVIII. Rodeado de campos de lavanda y cipreses, el entorno es provenzal por excelencia y, sin embargo, está a sólo unos minutos de Cours Mirabeau y del centro.

 Entre el rococó y el barroco, el diseño interior de las habitaciones nos sumerge en un ambiente romántico, realzado por la vista al jardín. Nos encontramos con texturas bordadas con los colores del sol, destellos de terciopelo y las paredes decoradas con los más bellos colores, una gran cantidad de creaciones magníficas que crean un ambiente acogedor. Las habitaciones y suites del hotel están decoradas con una extravagante perfección.

Amuebladas con obras de arte históricas y cada una con un estilo diferente. Villa Gallici es un hermoso refugio construido con piedras locales escondidas entre laureles rosas y lavanda, donde cantan las cigarras: fue en este lugar que tres amigos, Daniel Jouve, Gil Dez y Charles Montemarco, todos ellos hedonistas por excelencia, decidieron construir la Villa Gallici. 

Aix-en-Provence es el lugar donde nació Cézanne, y cuyos colores lo inspiraron a comenzar en el arte. Es una ciudad llena de historia, donde la vida se desarrolla principalmente al aire libre.  
Aquí, las horas pasan lento y nos invita a disfrutar de un ritmo de vida al son de las campanas de la catedral.