Turismo

Sutil infusión de belleza

Construida en 1788, La Fortaleza de los Mármoles es la principal atracción turística en la Toscana
viernes, 22 de mayo de 2020 · 09:47

Forte dei Marmi, en la Toscana, ha atraído a los ciudadanos de Florencia y Milán desde el siglo XVIII, cuando respirar el aire del mar se hizo popular entre aquellos que tomaron conciencia de la salud. En el siglo XIX, el resto de Europa cayó rendido también por los encantos de Forte dei Marmi, las elegantes villas y los grandes hoteles comenzaron a brotar en el bosque de pinos junto al mar.

La Fortaleza de los Mármoles es la principal atracción turística de la ciudad, construida en 1788 por el Gran Duque de la Toscana. Además de ser el depósito de las canteras de mármol cercanas, aclamadas por el escultor Michelangelo Buonarroti, era una defensa importante contra los piratas.

 El destino ideal para el turismo internacional de lujo, ya sea por las playas y las elegantes villas. Forte dei Marmi también es famoso por sus mercados (el de antigüedades y los de Piazza Marconi y Vittoria Apuana). Ubicado en las colinas, Il Bottaccio es un bellísimo hotel boutique, miembro de la prestigiosa colección Relais & Chateaux. Este molino de aceite de oliva del siglo XVI se ha transformado en un paraíso para los viajeros gourmet. 

 Il Bottaccio es un castillo aristocrático con pocas suites exclusivas. Su restaurante es resultado de una fórmula que se origina en el matrimonio de la intuición con la buena cocina. La mesa de Il Bottaccio es un altar alrededor del cual los cuatro elementos: aire, tierra, agua y fuego, celebran los ritos de los sentidos.

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 Para los afortunados invitados es imposible distinguir dónde termina el restaurante y comienza la galería de arte. Su refinada colección de esculturas, pinturas, muebles antiguos y modernos, crean el lienzo para una experiencia gastronómica inolvidable. 

Aquí la comida está hecha de una sustancia más fina, donde las percepciones, sensaciones y emociones se combinan para nutrir tanto el cuerpo como el alma. 

En este bello rincón del mundo, la cocina se exalta a través de la sutil infusión de belleza, ritmo y poesía que agrega la calidad única que delimita el paso del establecimiento de la profesión al arte.

Por Deby Beard