Opinión

Bitácora del paladar: Las ataduras en la memoria

El desprecio a lo diferente y el apego a lo de siempre, nos lleva en ocasiones a debates sobre lo bueno o malo que es un vino natural
viernes, 4 de diciembre de 2020 · 01:30

Recuerdo aún mi primer tepache.

Fue en el mercado cerca de casa de mis padres, donde a corta edad le di un trago ese fermento de piña que me maravilló.

Mi primera cerveza estuvo saturada de limón y sal, derivado de un anuncio de televisión que te invitaba a probarla así y mi primer vino sabia tanto a madera, que pensé que esa era la regla del sabor de aquella bebida. 

En todos los casos, mi memoria se quedó atada a ese primer sabor.

Hace poco con los hermanos Nates en Puebla, me ofrecieron fermentos con los que están jugando y explorando. Me gustaron y me llevaron a esos primeros días en el mercado con mis padres. 

En Mazatlán acabo de beber una cerveza Bichola y me gustó tanto por el recuerdo y el ambiente. No le puse sal ni limón, pero sí memoria y sentimiento

Muchas veces esa memoria se entrelaza con el ambiente, la compañía y el momento. Puede ser el sabor, también la circunstancia. 

La memoria es muy fuerte, sólo nos comparte aquello que nos emociona y nos aleja de los malos momentos. Es por eso que en muchas ocasiones visitamos los mismos restaurantes, pedimos los mismos platos y ordenamos los mismos vinos.

No se si esa fidelidad al sabor y a la tradición es algo positivo o es quizá factor que inhibe nuestro paladar por temor a descubrir algo nuevo. 

Mucho de esto, nos pasa con los vinos

Los vinos naturales, los orgánicos y todas las variables que puedan existir en el lenguaje del vino, es algo que hemos aprendido en en este ultimo año. El desprecio a lo diferente y el apego a lo de siempre, nos lleva en ocasiones a debates sobre lo bueno o malo que es un vino natural

Muchas vinícolas los están haciendo en México y los devotos de la tendencia que puede llegar a quedarse, los consumen con enorme alegría

El vino natural, me recuerda esas películas de arte que con Naiqui veía en la Cineteca Nacional y que después de ver durante mas de una hora la pantalla en blanco y negro, donde un bosque pasaba fuera de la ventana de un viejo tren, el público aplaudía con emoción algo que no había entendido o que simulaba haber comprendido sólo por estar en la vanguardia de cine global. 

Así viven algunos apasionados de esta tendencia de vino. Incluso, yo fui así durante mis primeros años de exploración de vinos naturales. Aplaudía lo que no entendía

Sin embargo, mi memoria dejo de estar anclada a lo aprendido y con los días he llegado a valorar estos vinos de corta vida, pero que al parecer, serán de larga tendencia

No culpo a ningún paladar por mantener la distancia, ni tampoco aplaudo a los puristas del vino tradicional. Todos los amantes de vino, tendremos que abrir la mente un poco más, para lograr descubrir, que en lo mas sencillo y con la mente abierta, podemos encontrar ese disfrute. 

Eliminar lo complejo a un paladar siempre es un reto. Prueba un vino llamado Árbol de Finca la Carrodilla, atrévete para descorchar un vino llamado Friki de Vinos Tierra de Peña, descubre los vinos naranjas de Vena Cava y explora, estado a estado, región a región, el fenómeno vivo, que te reta a dejar las ataduras en la memoria

Al final, te podrá pasar como a mí, aún sigo viendo películas de arte, pero sé con claridad, cuáles festejo. En los vinos, me gusta aprender todos los días en silencio, adquiriendo nuevas emociones y dejando las ataduras de la memoria cada vez más lejos. 

Twitter: @elbetob

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