Opinión

Nube Viajera: Team Martini

Así como unos en diciembre piden posadas y otros un amor que los sepa querer, yo esta Navidad quiero copas de Martini
viernes, 20 de noviembre de 2020 · 01:40

Es tan simple que creo que es lo más elegante del mundo. Eso sí, hay que saber muchísimas cosas para hacerlo y para beberlo. Y es serio y de gente seria. 

Ese es mi dry martini. Mi coctel, ese trago que saboreo por días, que -por alcohólico que suene-, anhelo. Sí, ese que literalmente mamé. La historia cuenta que mi padre me llevaba a los bares en bambineto (gracias pá) y que me fui acostumbrando a la conversa de aquellos lugares. Más tarde, orgullosa pertenecí a aquel exclusivísimo comité en búsqueda del martini perfecto, por sus siglas Cobumap, y, así, puedo decir que en Il Palio en Nueva York, hace años aprendí que si se va a beber, se va a beber lo mejor

Stirred para mí, no sé para ustedes. El hielo no se rompe ni se estrella, ese hielo de la mejor calidad lo que hace es acariciar la ginebra. El acto de remover con decisión, pero sutilmente en un vaso coctelero la mezcla de aromas y ginebra resulta fundamental. 

Enfriar los vasos, servir de a poquitos, recibirlo de quien me quiere y ofrecerlo a los que quiero. Soy team martini tanto como soy team no al cumpleaños. Pero, por favor créanme, ambos son actos de inmenso amor. 

Quiero iniciar una colección de pinchitos para las aceitunas de mis cocteles -ok, sí, también para las cerezas de los que beben Manhattan-. Hoy tengo de dos tipos, unos con cabeza de circonia que heredé, y otros con bolita negra y diamantito que me robé de la barra del londinense Artesian. 

Contrario a las de vino, las copas de martini me gustan con edad, con historia. No celebro que lo sirvan en vaso como en Cipriani o en Ticuchi -aunque sí con su temperatura-; pero en mis copas viejas de cristal de una familia me parece que de apellido Lenz, el trago se siente que otorga conversación y sabiduría, y, en mi casa, sentadita en un sillón Barcelona, saben a lo que imagino sabe el cielo. 

Así como unos en diciembre piden posadas y otros un amor que los sepa querer, yo esta Navidad quiero copas de martini de cristal de Bohemia y aprenderé a hacer mi propia angostura. 

Se abre la convocatoria, serán los miércoles en casa y hasta que termine el año, un martini y medio, o dos, mucha carcajada y poco villancico.