Opinión

Bitácora del paladar: Villanueva en el Valle

El menú que cambia todos los días, es el menú confiable en el Valle de Guadaalupe. En Villa Torél así es  
viernes, 20 de noviembre de 2020 · 01:50

Un traslado no es un viaje.  

Este comienza con un deseo y una intensión que se finca en lograr llegar al espacio del cual hemos soñado siempre.  

El Valle de Guadalupe es el sueño ideal para todo amante del vino y la buena comida. Nunca nos agotamos por conocer bodegas y restaurantes que, pese al clima frío de la temporada, las cocinas viven con un calor permanente. Los chefs saben usar el producto y la solidaridad con las vinícolas hacen de toda ocasión un maridaje de múltiples emociones.  

El menú que cambia todos los días, es el menú confiable en el Valle. En Villa Torél así es.  

Alfredo Villanueva cocina un coctel de lapa con tacos de papa, que hacen que uno tenga doble emoción y quizás una confusión. La lapa es una especie comestible de caracol de mar. La extracción es compleja ya que se recolecta a mano sobre en las piedras donde rompe el mar. El sabor y la textura es único. Ahora bien, una buena cocción es fundamental y la salsa que emplea Alfredo hace único este plato. El taco de papa me confundió de entrada, sin embargo, al probar todo junto, hacia una magia donde el sabor de maíz crocante y la textura de la papa encajan perfecto con la lapa.  

La aportación a la gastronomía del Valle de Guadalupe, desde la cocina de Alfredo Villanueva, es el reflejo de una pasión bien encausada. Antes de anidar en la zona, su cocina tenía cierta magia que parecía pedir un espacio en este noble territorio. Platos que probé en San Pedro, Nuevo León, así como muchos logrados en Ciudad de México, tenían impregnada la esencia de y filosofía del Valle.  

Acciones como la de respetar al producto y la paciencia ante la temporalidad del mismo, dejaban entrever que el destino de la cocina de Alfredo está en la zona creativa de la gastronomía de nuestro país.  

Esta tarde entrego a la mesa, un crudo de jurel con ruibarbo y una emulsión de ajonjolí, logrando una mezcla perfecta de mar y tierra con base en la acidez. Es un plato de sencillez estética, donde el producto es el protagonista.  

Este plato te lleva a un inicio formal en la degustación, donde empleas tenedor al inicio y concluyes con una cuchara probando con cierto acelere, el jugo que se queda sólo al final. 

Villa Torél es experiencia plena en un espacio que eleva emociones. La bella vista del Valle, los viñedos y ese cielo azul, te envuelven minuto a minuto y bocado a bocado, te invita a descubrir más de la cocina de Alfredo Villanueva

La carta de vinos con la bodega de Santo Tomas es excepcional y los vinos invitados de otras casas, hablan del cuidado y selección que se pone en todo. Aquí se cuida desde el agua que uno bebe hasta el más complejo vino.  

La magia hizo presencia plato a plato. La atención de su equipo de sala fue destacable y eso seguro va de la mano de la forma que Alfredo vive y disfruta de la vida. El ser sereno y amable, logra siempre contagiar a equipos bien integrados. Su voz pausada, el albur sorpresivo y la franca manera en la que defiende su punto de vista, le otorga la mezcla sabrosa del cocinero que disfruta y que logra que muchos de los que rodean, disfruten como él. 

En estas épocas de premios anticipados y de homenajes a cocinas de memoria, la actualidad de la cocina de Alfredo Villanueva, nos otorga además de pasión, mucho sabor, mucho producto de la zona y, sobre todo, técnicas valiosas que enaltecen el paladar dejando en una manifestación epidérmica constante en cada plato y funda desde el sabor, la huella de una cocina con alma que se expresa de la mejor manera.  

Cocinando. 

Twitter: @elbetob 

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