Aunque las legumbres son alimentos muy valorados por nutrientes como la proteína vegetal, las vitaminas, minerales y la fibra que aportan; frijoles, lentejas, garbanzos y otros elementos de este grupo también tienen fama de provocar una inflamación abdominal intensa y molestos gases en muchas personas, sobre todo cuando se consumen en grandes cantidades o con poca frecuencia.
Este tipo de reacciones ocurren porque las legumbres contienen carbohidratos complejos que nuestro sistema digestivo no logra descomponer del todo al comerlas. Debido a esto, los compuestos llegan casi intactos al intestino grueso y son utilizados por las bacterias que tenemos en esta parte del organismo, generando la inflamación y los gases.
El mismo proceso también puede ocasionar una sensación de distensión abdominal, ruidos intestinales y flatulencias. Esta es una respuesta normal y natural del organismo, pero sabemos que puede llegar a ser bastante molesto. Por eso, te hablaremos de algunas técnicas de preparación que puedes incorporar a tus recetas con frijoles, lentejas y garbanzos para reducir considerablemente estas molestias, todo sin renunciar a los beneficios nutricionales de las legumbres.
Cómo evitar que frijoles, lentejas y otras legumbres te inflamen
Una de las maneras más efectivas para eliminar estos síntomas molestos es remojar los frijoles o cualquier otra legumbre seca en suficiente agua durante varias horas, ya que durante este proceso los compuestos responsables de la producción excesiva de gases y de la inflamación se disuelven en el líquido. Por eso, dejarlos en remojo durante toda la noche antes de cocinar estos alimentos es una de las prácticas más comunes a la hora de cocer frijoles, lentejas o similares.
Es importante que, para que la técnica funcione adecuadamente, deseches el agua durante el remojo un par de veces y enjuagues bien las legumbres antes de cocinarlas, ya que este proceso se debe hacer con agua limpia. Así eliminas parte de las sustancias que ya se liberaron durante la hidratación y ayudas a que los compuestos sigan diluyéndose en el líquido. Todo esto contribuirá a que las molestias digestivas disminuyan.
Además de remojar las legumbres, también puedes incorporar durante la cocción de los frijoles o las lentejas algunas hierbas aromáticas que usualmente se asocian con beneficios digestivos, como el epazote, el laurel, el comino o el hinojo. Si no acostumbras consumir alimentos ricos en fibra, como estas legumbres, ir aumentando su presencia en la alimentación de manera gradual puede ayudarte a que tu cuerpo se adapte poco a poco a sus efectos, lo que favorecerá una digestión cómoda y sin los efectos molestos de la inflamación y los gases con el paso del tiempo.
