Las ollas de acero inoxidable son de las más utilizadas en las cocinas gracias a su resistencia, durabilidad y facilidad de limpieza. Además, no retienen olores ni sabores de los alimentos, por lo que resultan ideales para preparar todo tipo de recetas, desde sopas y caldos hasta guisados y salsas.
Sin embargo, muchas personas se sorprenden cuando estrenan una olla de acero inoxidable y descubren que algunos alimentos se pegan con facilidad. Aunque este material no cuenta con una capa antiadherente como otros utensilios, existe un sencillo truco que puede ayudarte a mejorar su desempeño antes de usarla por primera vez.
A este proceso se le conoce popularmente como "curar" la olla. No es obligatorio, pero puede ayudar a crear una superficie más amigable para la cocción y prolongar la vida útil del utensilio. ¡Toma nota!
¿Cómo curar una olla de acero inoxidable?
Antes de comenzar, lava la olla con agua tibia y jabón para eliminar cualquier residuo de fabricación o almacenamiento.
Paso a paso
- Lava y seca perfectamente la olla.
- Colócala sobre la estufa a fuego medio durante unos minutos.
- Agrega una cucharada de aceite vegetal, de canola o de oliva.
- Distribuye el aceite por toda la superficie interior con ayuda de una servilleta de papel o moviendo ligeramente la olla.
- Deja que el aceite se caliente durante 2 o 3 minutos sin que llegue a humear en exceso.
- Retira la olla del fuego y deja enfriar por completo.
- Elimina el exceso de aceite con una servilleta limpia.