Limpieza

La poderosa razón por la que debes lavar tus escobas antes de limpiar la cocina

Descubre porqué es importante darle mantenimiento a tu escoba cada cierto tiempo. Te explicamos el paso a paso para dejar este utensilio libre de suciedad y bacterias.

La poderosa razón por la que debes lavar tus escobas antes de limpiar la cocina
¿Sabías que las escobas también se limpian? Así debes hacerlo Foto: Pexels / Ilustrativa

Existe un elemento a la hora de la limpieza de nuestra cocina que muchas veces pasamos por alto, pero que es muy importante: las escobas, que también necesitan limpieza, sobre todo si las utilizas en este espacio. Por su modo de uso, las escobas pueden acumular polvo, restos de comida, grasa, cabellos y bacterias, y utilizarlas sin darles mantenimiento puede terminar distribuyendo esa misma suciedad por tu cocina en vez de eliminar la que ya está presente.

La cocina es uno de los espacios del hogar donde más higiene se necesita constantemente, sobre todo porque es el lugar donde manipulamos nuestros alimentos. Si utilizas una escoba llena de suciedad, residuos o humedad, es más fácil que las bacterias, los malos olores o incluso algunas plagas proliferen en este ambiente, por lo que mantenerlas limpias es tan necesario como limpiar el espacio mismo.

Lavar las escobas con frecuencia no solo nos ayuda a mantener más limpia nuestra cocina, también prolonga la vida útil de las mismas y mejora su desempeño al momento de barrer y limpiar. Las cerdas libres de suciedad recogen mejor el polvo y no dejan residuos, a diferencia de una escoba saturada de mugre, por lo que no es necesario hacer varias pasadas para dejar el mismo espacio ordenado. Aquí te vamos a decir cómo realizar una limpieza profunda a tus escobas para que se mantengan en buen estado.

Limpiar correctamente la escoba evita la acumulación de suciedad y grasa. Foto: Pexels / Ilustrativa

Cómo limpiar tus escobas y darles mantenimiento

Lo primero que debes hacer antes de lavar tu escoba es separar el cepillo del palo y retirar todos los residuos atrapados entre las cerdas de forma manual. Lo recomendable es portar guantes y utilizar tus manos o ayudarte con un cepillo viejo o incluso con otra escoba. De esta forma eliminarás cabellos, hilos y acumulaciones de pelusa y polvo. Después prepara una solución limpiadora calentando agua hasta casi hervir y colocándola en una cubeta con jabón para trastes.

Con la solución lista, sumerge tu escoba en el agua caliente y después de unos minutos talla las cerdas con ayuda de un cepillo para eliminar la grasa o la suciedad acumulada. También puedes ayudarte tallando la escoba directamente sobre una superficie rugosa para facilitar la limpieza de las cerdas. Usar un cepillo también te ayudará a alinear y enderezar las cerdas que se doblan o deforman con el uso, sobre todo si son de materiales sintéticos.

Enjuaga la escoba con suficiente agua y después colócala en un recipiente con agua limpia. Agrega un poco de cloro para desinfectarla y ayudar a eliminar bacterias y malos olores. Deja reposar la escoba en el líquido por unos 5 minutos y vuelve a enjuagar con agua limpia. Por último, deja secar la escoba boca arriba en un lugar ventilado para evitar que conserve humedad. Si aplicas esta limpieza profunda de forma periódica, tu escoba se mantendrá en buen estado y tus espacios quedarán mucho más limpios.

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