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¿Cómo curar un sartén de hierro si se usa por primera vez?

Tanto el curado inicial, como el mantenimiento de tu sartén de hierro, es importante para generar la capa antiadherente del utensilio y alargar su vida útil.

¿Cómo curar un sartén de hierro si se usa por primera vez?
Así debes curar tus sartenes de hierro para que duren más tiempo Foto: Shutterstock / Pexels / Ilustrativa

Tener un sartén de hierro fundido en la cocina puede ser muy práctico por lo útiles que resultan su resistencia, durabilidad y fácil limpieza. Pero, aunque se trate de utensilios que pueden durar por décadas en buen estado con apenas poco mantenimiento, los sartenes de hierro requieren atenciones muy especiales desde el primer uso para evitar que aparezca óxido en la superficie o que los alimentos se peguen. No estamos hablando del famoso curado.

El curado inicial es uno de los pasos más importantes antes de poder utilizar tu sartén de hierro fundido por primera vez. Este proceso nos ayuda a crear una capa protectora de aceite cocinado en la superficie de este utensilio y esto mismo ayuda a que la oxidación no se haga presente, mientras mejora las propiedades antiadherentes del sartén con el paso del tiempo. Por eso aquí te vamos a explicar cómo llevar a cabo este paso y cómo tienes que cuidar tu sartén de hierro colado o hierro fundido.

Al curar correctamente tu sartén de hierro desde un inicio también ayudas a prolongar su vida útil y facilitar la cocción de alimentos con un dorado parejo y sin que estos se quemen. De hecho, si realizaste el curado de manera adecuada y mientras mejor cuidado esté tu sartén, menos probabilidades hay de que la comida se termine pegando al sartén y esto mejora con el uso constante, ya que la superficie mejora de forma natural y adquiere más capacidades antiadherentes.

Procura utilizar aceites con un punto de humo alto para el curado. Foto: Shutterstock / Ilustrativa

Cómo curar un sartén de hierro

Lo primero que debes hacer es una limpieza profunda en el sartén. Lava bien con agua caliente, un jabón suave y un estropajo para eliminar cualquier residuo de polvo o material de fabricación. También es posible que este tipo de utensilios tengan una capa de cera protectora que ayuda a mantenerlos en buen estado durante el traslado y almacenaje, esto se puede eliminar fácilmente con agua caliente. Después, coloca a fuego bajo para eliminar cualquier resto de humedad.

Deja que el sartén se enfríe por completo y, una vez que esté totalmente seco y frío, aplica una capa de aceite vegetal como canola, girasol o linaza. Aplica un poco del producto y después, con ayuda de una servilleta, extiende y cubre bien la superficie del sartén tanto por fuera como por dentro, incluyendo también el mango y, por último, retira el exceso de grasa con papel absorbente. Tu sartén debe tener una capa fina, más no estar empapado de grasa.

La última parte del curado requiere que lo coloques boca abajo en el horno precalentado entre 230 y 250 °C y deberás dejarlo dentro por una hora. Por último, apaga el horno y deja que el sartén se enfríe por completo dentro de este. Repite el proceso de dos a tres veces y tu sartén quedará perfectamente curado. Cuando vayas a cocinar con él, precalienta bien tu sartén antes de agregar los alimentos y siempre es recomendable utilizar una cantidad pequeña de grasa para que así todas tus recetas salgan perfectas.

Para mantenerlo en buen estado, después de cada uso limpia el sartén con un poco de agua y jabón, seca y después coloca al fuego por unos minutos para eliminar la humedad. Vuelve a aplicar una capa fina de aceite antes de guardarlo y nunca lo dejes secar al aire libre, ya que podrías favorecer la aparición de óxido. Además, también es importante evitar los alimentos muy ácidos durante las primeras semanas, solo mientras se afianza la capa de aceite curado.

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