Tener una buena jerga en tu cocina puede facilitar la hora de la limpieza como no tienes idea. Es uno de esos básicos que se utiliza todos los días, pero al que se le pone muy poca atención y que, de la misma forma, no recibe la limpieza profunda que realmente necesita. Con el uso constante, es normal que en la jerga se acumulen humedad, restos de comida y bacterias; todos estos son factores que generan olores desagradables que después son difíciles de eliminar.
El mal olor en la jerga no aparece mágicamente o de la noche a la mañana. Hay muchos errores en los que solemos caer cuando la usamos: mantenerla húmeda por largos periodos ayuda a que sus fibras tengan el ambiente perfecto para que los microorganismos se desarrollen y proliferen. Si a esto le sumamos los residuos orgánicos que quedan atrapados después de la limpieza, tenemos la combinación perfecta para que no solo los malos olores se hagan presentes, sino también para tener un elemento que puede poner en riesgo la higiene de tu cocina.
En esta ocasión te enseñaremos a limpiar tus jergas de forma adecuada para eliminar ese molesto olor. Y aunque muchas personas suelen recurrir a la mezcla de productos de limpieza para este propósito, no siempre es la mejor idea: hay combinaciones que pueden parecer efectivas, pero que al mezclarlas pierden sus propiedades. Por eso, lo mejor es aplicar cada ingrediente por separado, como en este caso, y nunca mezclar limpiadores para evitar reacciones adversas.
Cómo limpiar jergas para eliminar el mal olor
El primer paso requiere vinagre blanco. Comienza colocando la jerga en un recipiente amplio y cúbrela con agua hirviendo; después, añade una buena taza de vinagre blanco y deja reposar hasta que el agua se enfríe por completo. Este proceso nos ayudará a eliminar bacterias, desprender parte de la suciedad que causa el mal olor y preparar la jerga para el siguiente paso.
Una vez que puedas sacar de forma segura la jerga del agua, exprímela y enjuágala ligeramente con agua limpia. Llévala de nuevo a un recipiente y cúbrela con agua; en esta ocasión, deberás agregar un par de cucharadas de bicarbonato, mezclando bien y dejando reposar la jerga en el líquido durante 10 minutos. En este caso, el bicarbonato actúa neutralizando los olores y ayuda a eliminar cualquier resto de suciedad que haya quedado atrapado en las fibras.
El último paso es muy sencillo: solo tienes que enjuagar la jerga y lavarla como lo harías normalmente. No mezcles el vinagre y el bicarbonato directamente, ya que esto produce una reacción química que anula sus propiedades. Si sigues los pasos correctos, al final tendrás una jerga limpia y sin olor. Déjala secar al sol y verás cómo estará lista para ayudarte en la limpieza de la cocina de nuevo.
