Una de las frutas más queridas en México es el mango ataúlfo y, cuando llega su temporada, los mercados se llenan de su sabor dulce, textura suave y color amarillo intenso. Estas características han hecho del mango ataúlfo uno de los predilectos para comer fresco, para incluir en tus preparaciones y hasta para preparar postres, pero comprarlo tiene su truco, sobre todo si buscas piezas que estén bien maduras y con un sabor adecuado.
Esta variedad de mango tiene una historia muy particular: no solo es delicioso, también se trata de un mango totalmente mexicano con denominación de origen, de ahí que sea tan popular en el país. Se desarrolló a partir de la selección de árboles que producían los frutos con mejores características y, con el tiempo, esta variedad se volvió tan reconocida y apreciada, que actualmente su autenticidad y procedencia están protegidas por las leyes.
Las características del mango ataulfo hacen a esta fruta una de las mejores del país. Tiene una pulpa abundante y dulce, muy poca fibra y su acidez suele ser baja. La cáscara amarilla de tonalidad intensa lo hace fácil de identificar y, de hecho, una característica que sobresale del mango ataúlfo es que gran parte del fruto es pulpa. Así que es una opción muy apreciada por su alto rendimiento. Para poder disfrutarlo al máximo, debes saber cómo elegir un buen ejemplar y aquí te lo explicamos.
Cómo comprar mango ataúlfo
Lo primero que debes observar es el color de la cáscara. Esta variedad de mango suele tener un tono intenso amarillo o dorado y, aunque es normal que presente pequeñas manchas o zonas más oscuras, verifica que el color en su mayoría sea uniforme. Las pequeñas manchas que puedes observar a menudo significan que el fruto ya alcanzó un buen punto de maduración, así que también es un factor que puedes tomar en cuenta.
La textura del mango también te puede dar pistas de qué tan maduro está. El mango ataúlfo debe ceder ligeramente si presionas con suavidad. Si, por el contrario, notas que la pulpa está demasiado dura, entonces es posible que aún le falte tiempo para estar listo y, de igual manera, un mango que está demasiado blando puede estar pasado de madurez o puede que haya recibido un golpe en esa zona.
El aroma puede ser más difícil de identificar durante una revisión superficial, pero puede ser un excelente indicador de la frescura del mango. El mango ataúlfo maduro desprende un olor agradable, frutal y dulce. Si no percibes este aroma, es posible que la pieza aún esté verde; si notas, por el contrario, un olor fermentado, puede indicar que el mango ya está demasiado maduro.
