Sin importar la temporada del año, las naranjas son de las frutas más consumidas gracias a que son muy versátiles y bastante refrescantes. Por supuesto, hay temporadas en donde podemos encontrarlas con una mejor calidad, pero afortunadamente se trata de ese tipo de productos que suelen estar disponibles durante varios meses a lo largo del año. Se pueden disfrutar solas, incorporar a recetas, preparar jugos y aprovecharlas en postres, así que se trata de un ingrediente muy popular.
Las naranjas no solo son una fruta deliciosa, también destacan mucho por sus beneficios y aportes a la salud. Pueden brindarte vitamina C, antioxidantes y fibra, además de ayudar a hidratarte. Todos estos nutrientes contribuyen al buen funcionamiento del cuerpo y por eso se trata de un alimento que siempre conviene tener a la mano. No obstante, a la hora de comprarlas es probable que te encuentres con el problema de siempre: algunas salen muy jugosas y dulces, mientras que otras pueden estar muy secas o demasiado ácidas.
Si has sufrido por este tipo de problemas cuando llevas naranjas a casa, no te preocupes. Afortunadamente hay algunos trucos sencillos que puedes poner en práctica y que te ayudarán a elegir mejor las piezas de naranja en el mercado o supermercado. Basta con observar ciertos detalles de la fruta, como el peso, la textura y la cáscara, para hacer una gran diferencia en tu compra, obteniendo naranjas dulces y jugosas en cada ocasión.
Peso
Si quieres escoger naranjas jugosas, lo primero en lo que debes fijarte es en el peso de la fruta. Una pieza que se siente pesada en relación a su tamaño suele tener una mayor concentración de jugo y es un gran indicador de la cantidad de líquido que podemos obtener a partir de ella. Gracias a que las naranjas suelen tener un tamaño manejable con una mano, puedes compararlas fácilmente tomando dos piezas al mismo tiempo y eligiendo las que se sientan más densas.
Textura
La cáscara de la naranja debe sentirse firme y sin golpes o magulladuras. Si notas alguna zona blanda, entonces lo mejor es evitar esa pieza, ya que posiblemente sufrió un golpe y su textura no será la misma. La piel suele tener un aspecto aceitoso y, si rascas ligeramente, deberás apreciar un aroma cítrico fresco e intenso. También procura hacer una presión ligera sobre la cáscara; así podrás sentir qué tan gruesa está la piel. Si la cáscara se resiste demasiado, entonces es probable que te encuentres ante una naranja con una cáscara bastante gruesa y, a menudo, estas son más ácidas.
Color
Aunque puede ser buena idea guiarte por el color, muchas veces también puede resultar contraproducente. Según la variedad de naranja que vayas a comprar, te encontrarás ante diferentes tonalidades y es posible confundirlas pensando que la fruta aún se encuentra verde cuando ya está bien madura. Por eso lo mejor es verificar que tengan un color uniforme y sin accidentes. Muchas personas suelen elegir aquellas naranjas que tienen pequeñas decoloraciones marrones o manchas pequeñas que no forman parte de algún golpe o rasguño, ya que se dice que estas manchas revelan un interior realmente dulce.
