Si tienes árboles frutales en tu huerto o jardín, probablemente estés esperando la primavera y el verano para poder cosechar deliciosas frutas. Pero para que los cultivos puedan producir alimentos de forma abundante y con buena calidad no basta solo con regarlos de vez en cuando, también necesitan algunos trucos y cuidados específicos que puedes aplicar de forma sencilla.
Entre las tareas más importantes para mantener tu árbol productivo y sano está la poda, una técnica agrícola que puede implementarse con distintos fines y que es importante para controlar cómo crece tu árbol. Al hacerlo permitimos que la planta utilice mejor los recursos y, en este caso, que tu árbol desarrolle flores y frutos sin problema.
Existen muchos tipos de poda, pero en árboles frutales una de las formas más usuales de implementar esta práctica consiste en la poda de producción, en la cual se recortan ciertas ramas y elementos del árbol para estimular el crecimiento de nuevos brotes y la floración, lo que se traduce en más frutas durante las siguientes temporadas. Aquí te explicamos cómo llevarla a cabo para que tus árboles exploten de frutos.
Cómo hacer la poda de fructificación o producción
Este tipo de poda se suele realizar a finales de invierno, justo en las semanas previas a la primavera, ya que los árboles se encuentran en reposo. Es importante nunca aplicarla si tu cultivo ya se encuentra en etapa de floración o fructificación. Para llevarla a cabo deberás hacer una limpieza general del árbol, retirando ramas secas, rotas o enfermas y cortando aquellas que estén mal orientadas. También debes retirar aquellas ramas que se cruzan o crecen hacia el interior de la copa, ya que evitan la correcta circulación del aire y la luz.
Después de este paso debes eliminar los llamados chupones o brotes verticales. Estos van a crecer rápidamente si los dejas en el árbol y consumirán mucha energía del cultivo sin producir frutos. Al eliminarlos, tu árbol podrá concentrar esos recursos en las ramas que realmente producen flores y, por lo tanto, cosecha. Por último, renueva las ramas frutales recortando un poco aquellas que ya han producido frutos en temporadas pasadas; así estimulas el desarrollo de ramas jóvenes que darán mejores cosechas y abres la copa para una mejor ventilación e iluminación.
Para llevar a cabo tu poda deberás hacerlo con herramientas limpias, bien afiladas y desinfectadas, lo que ayuda a reducir el riesgo de plagas y enfermedades. También es importante realizar esta tarea de manera moderada, sin cortar demasiadas ramas, ya que esto puede provocar un crecimiento descontrolado del árbol en lugar de concentrar los nutrientes del cultivo en la producción de frutos.
