Tener tortillas a la mano es básico para la cocina mexicana, y es que la mayoría de los platillos mexicanos saben mejor si se acompañan con una buena tortilla. Pero si sueles comprarlas en grandes cantidades, sabes que se endurecen fácilmente o se echan a perder si no se consumen a tiempo. Congelarlas puede ser la solución perfecta para ti, ya que es una opción muy práctica para evitar el desperdicio mientras te aseguras de tener este elemento siempre disponible.
Además de ser una buena estrategia para conservar tus tortillas por más tiempo, al congelarlas también puedes economizar en casa y cuidar tu presupuesto semanal. Puedes comprarlas cuando el precio de la tortilla sea bajo y guardarlas para usarlas poco a poco, sin preocuparte por los cambios de precio o las visitas constantes a la tortillería. Así te adelantas a tus menús semanales y evitas gastos constantes.
Si sigues estos consejos y las almacenas de forma adecuada, las tortillas congeladas pueden llegar a durar de 2 a 5 meses en buen estado; no obstante, lo recomendable es que las consumas durante los primeros tres meses de congelación para que mantengan su mejor sabor, textura y frescura. La clave para poder utilizarlas correctamente está en congelarlas de forma adecuada desde el inicio.
Cómo congelar las tortillas correctamente
Es importante dejar que las tortillas se enfríen por completo antes de guardarlas. Si las compraste y aún están calientes, debes separarlas para que puedan perder temperatura rápidamente; así evitas que se genere humedad dentro del empaque y también previenes que se peguen entre sí con facilidad o que se deterioren más rápidamente, incluso dentro del congelador.
Una vez que tengas tus tortillas listas, apílalas colocando un pequeño trozo de papel encerado o papel para horno entre cada tortilla. No tienes que usar papel del tamaño de la tortilla como tal, puede ser un trozo más pequeño, pero asegúrate de que cada una quede separada y así será más fácil tomar una por una. También puedes porcionarlas en montones pequeños, por kilo o por paquete completo; de esta forma puedes ir tomando solo las que necesitas sin descongelar todas tus tortillas.
Para descongelarlas tienes dos opciones: puedes colocarlas directamente en el comal para calentarlas, sin que tengan que pasar por el refrigerador, y conservarán su sabor y suavidad. Si vas a ocuparlas para otras recetas como flautas, chilaquiles o tacos que requieran tortillas suaves antes de calentarlas, simplemente pásalas al refrigerador y deja que se descongelen poco a poco; en unas horas estarán listas para que las utilices.
