Si tienes un árbol de mandarinas en casa, debes de saber que el invierno es la época perfecta para cosechar los frutos, y es que es durante esta estación justo cuando los cítricos alcanzan su mejor punto: se vuelven más jugosas, dulces y crecen en tamaño. A diferencia de otras frutas, las mandarinas se cosechan al final de la temporada, así que estos meses son ideales para disfrutar cosechas abundantes, siempre y cuando hayas seguido los cuidados correctos.
Para que tu árbol de mandarinas llegue rebosante de frutas al invierno, es necesario trabajar con anticipación. Los métodos que te vamos a explicar aquí se deben aplicar antes de la floración y la formación de los frutos, cuando el árbol comienza a prepararse para generar la cosecha. Solo así puedes lograr que, conforme el tiempo pase y el clima cambie, las mandarinas crezcan en abundancia.
Muchas veces se piensa que solo con regar o podar de vez en cuando los árboles frutales, como este cítrico, es más que suficiente para obtener frutos en buena cantidad; no obstante, los cítricos pueden ser un poco más exigentes de lo que parece. Requieren toda una combinación de cuidados estratégicos, nutrición y mantenimiento constante para así producir cosechas de buena calidad. Afortunadamente, no necesitas ser un experto para llevar a cabo estos pasos. Aquí te explicamos lo que necesitas.
Fertilización
Para que un árbol de mandarina produzca frutos en abundancia y estos crezcan dulces y jugosos, vas a necesitar una buena dosis de nutrientes. Lo ideal es que fertilices antes de la etapa de la floración, usando abonos ricos en nitrógeno, fósforo y potasio. Estos tres elementos van a fortalecer las ramas productoras, van a preparar el árbol para el desarrollo de grandes cantidades de frutos y, además, estos estarán bien formados y con una excelente calidad.
Poda
Las podas son esenciales para redirigir la energía y los nutrientes que el árbol tiene disponible hacia las ramas que tienen un mayor potencial para producir frutas. Al retirar las ramas que están secas, débiles, mal orientadas o que no permiten el desarrollo de las demás, podemos ayudar a que los elementos que necesita el árbol para producir cosechas se concentren en las partes que sí tendrán frutos. Además, también es importante eliminar esas mandarinas que no van a crecer de forma correcta para que así el resto de frutos tengan acceso a todos los nutrientes disponibles.
Cuidado continuo
Aunque hagas la mejor poda o fertilices de forma constante, tu árbol no producirá frutos sin un mantenimiento adecuado. El cultivo debe de recibir suficiente luz de sol y riego constante pero controlado para que su salud se mantenga en buen estado. También debes vigilar de manera constante la presencia de plagas, el nivel de humedad, la calidad del sustrato y muchos otros cuidados sencillos pero esenciales que hacen la diferencia en un árbol sano y productivo. Si no los dejas de lado, garantizas que tu árbol genere mandarina tras mandarina durante todo el invierno.
