El cuidado de la piel siempre toma una gran importancia al final del año y es que el estrés, el clima frío y las desveladas pueden dejar este órgano apagado y reseco. Por ello, cada vez más personas voltean a los ingredientes naturales como una forma de devolverle la luminosidad y firmeza a la piel sin complicarse demasiado, y entre estos destaca el aceite de ricino gracias a su capacidad para hidratar y fortalecer la barrera cutánea.
Este aceite de origen vegetal ha sido utilizado desde hace décadas en la cosmética ya que puede ayudarte a suavizar las líneas de expresión gracias a los ácidos grasos que puede aportar. Y si además lo combinas con otros elementos como el aloe vera, que es un ingrediente conocido por estimular la salud de la piel y calmar la misma, el resultado es una mezcla muy poderosa que te ayuda a promover la producción de colágeno, dejar la piel más hidratada, fresca y con aspecto rejuvenecido.
Aunque no se trata de ninguna mascarilla milagrosa ni remedio que vaya a sustituir cualquier otro tratamiento para la piel, esta es una alternativa natural muy eficaz para mejorar la textura de la piel, un complemento que puedes preparar en casa, que es bastante accesible y muy económico. La clave está en utilizarlo con constancia y en aplicar la mascarilla de forma correcta para que puedas aprovechar todos sus beneficios.
Cómo hacer la mascarilla de ricino y aloe vera
Comienza extrayendo el gel de la hoja de aloe vera. Necesitarás aproximadamente dos cucharadas de este elemento, así que solo requieres de un trozo pequeño de hoja para obtenerlo. Corta todas las partes verdes y solo necesitarás el bloque de gel transparente, que deberás enjuagar muy bien varias veces para dejarlo listo. Una vez que tengas la pulpa lista puedes licuarlo con un poco de agua para obtener una textura más fluida y un gel suave.
Con el gel listo, mezcla dos cucharadas de este elemento con una cucharada de aceite de ricino. Si tienes un poco de agua de rosas a la mano, puedes integrar también unas cuantas gotas de este ingrediente a la mezcla. El aloe aporta hidratación y el aceite de ricino ayuda a cerrar la humedad y da una sensación suave a la piel. La mezcla tendrá una textura de gel cremoso que será fácil de aplicar como mascarilla, y toma en cuenta que no puedes guardarla, debes prepararla siempre fresca cuando quieras usarla.
Cómo aplicar la mascarilla
Aplicar esta mascarilla es bastante sencillo. Debes colocarla sobre tu rostro, en la piel limpia y seca, evitando el contacto con las zonas sensibles como el contorno de los ojos. Deja actuar de 15 a 20 minutos y después se aclara con un poco de agua tibia. Lo ideal es usarla dos o tres veces por semana y en poco tiempo notarás la piel más hidratada y luminosa. Solo recuerda hacer siempre una prueba de alergia antes de aplicarla para evitar daños en la piel.
