A muchos nos encanta cocinar con cebolla, pero hay ocasiones en que su sabor puede resultar demasiado fuerte y robarle protagonismo al resto de los ingredientes. Ya sea en salsas, guisos o ensaladas, cuando la cebolla se pasa de intensidad, el resultado puede ser un platillo amargo o con un picor que no se disfruta tanto. Por suerte, existen trucos de cocina muy sencillos para suavizar su sabor sin perder su toque característico.
La cebolla contiene compuestos azufrados que se activan al cortarla, y son precisamente los responsables de su sabor y olor tan penetrante. Estos compuestos se disuelven fácilmente con agua, sal o ácido, por lo que el secreto para eliminar su sabor fuerte está en aprovechar ese principio. Lo mejor de todo es que no necesitas ingredientes raros ni técnicas complicadas: solo productos que ya tienes en casa.
Si preparas un guacamole, una ensalada o una salsa en la que la cebolla queda cruda, este truco de cocina te servirá de maravilla. No solo reducirá el sabor intenso, también eliminará el olor fuerte que suele quedarse en la cocina o en tus manos. Aquí te contamos cómo hacerlo paso a paso para que tus platillos queden con un sabor equilibrado y más agradable.
Cómo quitar el sabor fuerte a cebolla fácilmente
Primero, corta la cebolla como lo necesites: en cubos, rodajas o julianas. Después, colócala en un recipiente y cúbrela completamente con agua fría y una cucharada de sal. Déjala reposar durante 15 minutos y notarás cómo el agua se enturbia: eso significa que los compuestos responsables del sabor fuerte están saliendo. Al terminar, enjuágala con agua limpia y escúrrela bien.
Otra opción efectiva es remojarla en agua con vinagre o jugo de limón durante 10 minutos. El ácido neutraliza el sabor picante y le da un toque más fresco, ideal para preparaciones como ceviches o ensaladas. Si prefieres cocinarla, también puedes sofreírla unos minutos a fuego bajo con un poco de aceite o mantequilla: el calor suaviza su sabor y la vuelve dulce.