Uno de los elementos más importantes en la repostería es la harina de trigo. Esta a menudo se integra en pasteles, galletas, bizcochos y muchas otras preparaciones donde suele dar estructura. Por eso, es necesario tener mucho cuidado si se quiere sustituir, ya que no puedes hacerlo con cualquier tipo de harina utilizando las mismas cantidades. Aquí te explicaremos qué es lo que necesitas tomar en cuenta y cuáles son las mejores opciones para hacerlo.
La harina de trigo tiene cierto nivel de absorción de líquidos y además cuenta con gluten, que es una proteína que dará cierta textura a nuestras preparaciones una vez que le demos tiempo de desarrollarse correctamente. Es probable que si quieres sustituir la harina para una receta, tengas que tomar en cuenta el nivel de absorción de líquidos de la harina a utilizar, así como la textura de la misma. Aquí te contaremos algunos elementos que puedes usar para sustituir la harina con sus respectivas particularidades.
Harinas con gluten
Si quieres sustituir la harina de trigo por otras harinas con gluten, puedes hacerlo con elementos como la harina integral, la harina de centeno o incluso la harina de espelta. En estos casos, puedes sustituirla con una proporción de uno a uno, es decir, si quieres sustituir una taza de harina de trigo, tendrás que agregar una taza de estas harinas. En algunos casos, tendrás que agregar un poco de harina extra por la absorción de líquido.
Harinas sin gluten
En el caso de las harinas sin gluten, puedes sustituir la harina de trigo por fécula de maíz, harina de almendra, harina de coco, harina de avena, harina de algarroba o incluso harina de amaranto. Existen muchas opciones, pero deberás tener en cuenta que no podrás sustituir la cantidad entera de harina en todas las recetas. Por ejemplo, en panes y bizcochos será necesario integrar un poco de harina de trigo o agregar elementos como la goma xantana, que servirá para dar estructura en la receta.
Ten en cuenta que la textura también se verá muy modificada de acuerdo a la harina que uses. Por ejemplo, la fécula de maíz o la fécula de papa son harinas muy suaves y finas, y es probable que tengas que agregar una cantidad bastante alta de estos elementos para lograr una consistencia similar y un volumen proporcional a las recetas estándar. Además, deberás procurar agregar suficiente líquido para hidratar la harina que utilices, y esto puede hacer que tengas que modificar otros elementos como los saborizantes, los aromatizantes o incluso modificar ingredientes como el azúcar o la sal de tu pastel.
