¡Ponte el mandil y sorprende con un arroz al vapor que te dejará boquiabierto!

Con este sencillo truco podrás hacer un arroz al vapor perfecto

¡Transforma tu arroz al vapor en una obra maestra culinaria con este ingenioso truco! Descubre cómo lograr un arroz suelto y perfectamente cocido que dejará a todos con ganas de más.
martes, 27 de febrero de 2024 · 06:05

¿Te ha pasado que intentas hacer arroz al vapor y termina más pegajoso que un chicle en verano? ¡Tranquilo! Aquí te traigo el truco que te convertirá en el rey del arroz al vapor. Prepárate para dejar a todos con la boca abierta y el estómago contento.

El secreto está en el agua.

Sí, sí, ya sé que suena simple, pero créeme, este truco es la clave para lograr un arroz al vapor perfecto:

1. Lava bien el arroz: Antes de cocinarlo, lávalo bajo el chorro de agua fría hasta que salga clarita. Esto ayuda a quitarle el exceso de almidón y evitar que quede pegajoso.

2. Mide bien el agua: Aquí está el truco del almendro. La proporción perfecta de agua es 1.5 partes de agua por cada parte de arroz. Así que si cocinas una taza de arroz, necesitarás una taza y media de agua. ¡Fácil!

3. Deja que hierva y luego baja el fuego: Pon el arroz y el agua en una olla y déjalo hervir a fuego alto. Una vez que hierva, baja el fuego al mínimo y tapa la olla.

El arroz puede ser uno de los mejores acompañantes en nuestras comidas. Foto: Especial

4. ¡No levantes la tapa!: Resistir la tentación de levantar la tapa mientras se cocina el arroz. Deja que haga su magia a fuego lento y sin distracciones.

5. Déjalo reposar: Una vez que el agua se haya absorbido por completo, apaga el fuego y deja reposar el arroz tapado durante unos 5-10 minutos. Esto ayudará a que termine de cocinarse en su propio vapor.

6. ¡Listo para servir!: Destapa la olla y con un tenedor esponja el arroz suavemente. ¡Y voilà! Tienes un arroz al vapor perfecto y listo para impresionar a todos.

Así que ya lo sabes, con este sencillo truco vas a lograr un arroz al vapor que te dejará con el ojo cuadrado y el estómago contento. ¡Ponte el mandil y a cocinar se ha dicho!