El Día Internacional del Té se celebra cada 21 de mayo y con esta fecha se reconoce la importancia cultural, social y económica de esta bebida a lo largo de distintas regiones del mundo. Se trata de un día impulsado por la Organización de las Naciones Unidas que, además de destacar el valor del té en la gastronomía, también busca visibilizar el trabajo de los productores y los trabajadores involucrados en la industria del té.
Esta fecha tan especial también está relacionada con la protección de los pequeños productores y la promoción del consumo responsable de esta bebida. Antes de la elección del 21 de mayo como el Día Internacional del Té ya existían muchas iniciativas alrededor del mundo enfocadas en apoyar a aquellas personas que dependen del cultivo y la comercialización de los productos relacionados con el té, sobre todo en países donde la actividad representa una fuente importante de ingreso.
Y es que el té es una de las bebidas más populares y consumidas en todo el mundo, de ahí que se entienda la importancia de esta celebración mundial. A lo largo de los siglos, el té ha formado parte de tradiciones, rituales y costumbres de muchos países y ha dado origen a una enorme variedad de preparaciones calientes y frías que hoy tomamos de manera cotidiana sin pensar mucho en el trasfondo que hay en cada sorbo. Incluso es muy común utilizar mal la palabra “té”, pues de forma popular este término también se utiliza para denominar muchas otras infusiones. ¿Sabías que solo ciertas bebidas tienen la característica necesaria para ser llamadas té?
¿Cuál es la diferencia entre té e infusiones?
Aunque muchas veces se utilizan como sinónimos, las infusiones y el té no son exactamente lo mismo. Técnicamente, el té solo se denomina así cuando se prepara a partir de las hojas de la planta Camellia sinensis. Este cultivo da pie a variedades como el té verde, el té negro, el té blanco y muchos otros tipos que cambian según el proceso de oxidación y tratamiento de las hojas de la planta.
En el otro extremo tenemos a las infusiones, que son bebidas hechas a partir del proceso de infusionar ingredientes en un líquido, usualmente agua caliente. Aquí entran las preparaciones hechas con ingredientes tradicionales como la canela, la manzanilla, la jamaica, el anís y otras frutas, especias, flores e ingredientes similares. El resultado de estos procesos no puede ser llamado té, ya que no contienen las hojas de la planta del té.
Así se puede decir que todo té es una infusión, pues para elaborarlo se utiliza el proceso de infusionar hojas de la planta del té en sus diferentes variedades. Eso no quiere decir que todas las infusiones sean té, aunque de manera popular solemos llamar de esta forma a cualquier bebida caliente que se elabora con hierbas aromáticas. La realidad es que muchas son simplemente tisanas o infusiones herbales. La diferencia principal radica en el ingrediente que se utiliza para prepararlas: si se incorpora la planta Camellia sinensis o planta del té, entonces sí pueden ser llamadas té.
