El pasado 28 de abril de 2026, el presidente Donald Trump ofreció una cena de Estado en la Casa Blanca en honor al rey Carlos III y la reina Camila del Reino Unido, por lo que la velada, organizada por la primera dama Melania Trump, contó con un menú estacional, destacadas figuras políticas y empresariales en una alianza histórica entre ambas naciones.
Sin embargo, la más reciente cena de Estado en la Casa Blanca destacó por su sofisticación culinaria al combinar gastronomía de alto nivel con elementos simbólicos que reflejan la relación entre naciones y como es tradición en este tipo de recepciones, cada detalle del menú fue diseñado para ofrecer una experiencia sensorial completa.
Desde ingredientes frescos hasta técnicas refinadas, el encuentro apostó por resaltar sabores de temporada con un enfoque elegante y contemporáneo. Además de los platillos, la velada se complementó con música en vivo y una decoración inspirada en jardines, creando una atmósfera que evocó tanto la primavera estadounidense como la estética clásica británica.
Cuál fue el menú de la cena de Estado en la Casa Blanca
El menú inició con un delicado velouté de vegetales de jardín, acompañado de corazones de palma, chalotas tostadas y un toque de micro menta. Este primer tiempo destacó por su suavidad y frescura, marcando el tono de una cena equilibrada y sofisticada.
Como segundo plato, se sirvieron ravioles de hierbas primaverales elaborados con ingredientes del huerto de la Casa Blanca, rellenos de ricotta y acompañados de morel y una emulsión ligera de parmesano. La combinación aportó una textura cremosa con notas terrosas y aromáticas, según reportes internacionales.
El tercer tiempo presentó un clásico lenguado Dover meunière, preparado con mantequilla dorada y acompañado de papa pavé, rampas de primavera, chícharos dulces y aceite de perejil. Este plato resaltó por su técnica tradicional y su enfoque en ingredientes de temporada.
Para el postre, los invitados disfrutaron de un gâteau de chocolate sin harina con forma de colmena, relleno de crémeux de vainilla y acompañado de un bizcocho de almendra tipo joconde, helado de crème fraîche y miel de la Casa Blanca, cerrando la velada con un toque dulce y refinado.
La noche también incluyó presentaciones musicales a cargo de agrupaciones militares de Estados Unidos, mientras que la decoración se inspiró en jardines en flor, con cerezos, lilas y detalles en tonos verdes, dorados y blancos, creando un ambiente elegante y natural en donde los invitados especial de la Casa Blanca; el rey Carlos III y la reina Camila, junto con Donald y Melania Trump disfrutaron de un menú especial como un elemento clave en la diplomacia.
