El Día Mundial contra la Obesidad expone que esta enfermedad afecta a millones de personas en México y el mundo. Es un problema de salud pública que incrementa el riesgo de enfermedades como diabetes tipo 2, hipertensión y padecimientos cardiovasculares. La conversación, cada vez más urgente, exige información clara y estrategias sostenibles.
En ese contexto, la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) compartió una serie de recomendaciones para enfrentar este desafío desde un enfoque integral. A través de sus canales oficiales, la institución retomó la postura de una especialista en nutrición que enfatiza la importancia de cambiar hábitos con acompañamiento profesional y metas realistas.
De acuerdo con Mariana Isabel Valdés Moreno, jefa de la carrera de Nutriología de la Facultad de Estudios Superiores Zaragoza, el abordaje debe considerar factores físicos, emocionales y sociales. La obesidad no se resuelve con soluciones rápidas ni con dietas extremas; requiere constancia, información confiable y una estrategia personalizada.
7 puntos clave para una estrategia integral contra la obesidad
1. Reconocer que es un problema de salud: El primer paso consiste en aceptar que la obesidad puede afectar la calidad de vida e incluso ponerla en riesgo. Minimizar el problema retrasa la búsqueda de apoyo y limita las posibilidades de prevención de complicaciones a largo plazo.
2. Decidir cambiar por convicción propia: La motivación interna resulta fundamental. El cambio de hábitos debe responder a un deseo personal de mejorar la salud y el bienestar, no a la presión externa. Cuando la decisión nace de uno mismo, la adherencia suele ser más sólida.
3. Identificar el motivo personal para estar saludable: Cada persona tiene razones distintas. Puede tratarse de cumplir una meta deportiva, viajar, jugar con los hijos o disfrutar más tiempo con la familia. Tener claro el propósito fortalece la disciplina y ayuda a mantener el rumbo.
4. Informarse en fuentes confiables: Internet y las redes sociales difunden información útil, pero también abundan mitos y datos incorrectos. Consultar instituciones académicas y profesionales de la salud reduce el riesgo de caer en recomendaciones sin sustento científico.
5. Acudir con un nutriólogo: Un profesional puede diseñar un plan personalizado acorde con gustos, necesidades energéticas y condiciones médicas. Los programas genéricos rara vez consideran el contexto individual, lo que disminuye su efectividad.
6. Realizar actividad física placentera: El ejercicio debe contribuir al objetivo de bajar de peso y, al mismo tiempo, generar bienestar. Elegir una actividad agradable incrementa la probabilidad de mantenerla a largo plazo y mejora la salud metabólica.
7. Dormir lo suficiente: El descanso adecuado influye en el equilibrio hormonal relacionado con el apetito y el metabolismo. Dormir pocas horas puede dificultar la pérdida de peso y favorecer el aumento de masa corporal.