Los Juegos Olímpicos de Invierno Milano-Cortina 2026 no solo destacan por las competencias y las historias deportivas de miles de atletas, también nos llaman la atención por todo lo que ocurre detrás de escena. Uno de los temas que más curiosidad genera es la alimentación de los atletas, quienes necesitan energía constante para rendir al máximo durante entrenamientos y pruebas oficiales.
Italia, como país anfitrión, aprovecha su tradición culinaria para ofrecer menús que además de nutrir, tiene gran sabor y están pensadas para grandes cantidades de comida. Con miles de deportistas concentrados en distintas sedes, la logística alimentaria se convierte en una operación monumental que funciona prácticamente sin descanso.
Desde la Villa Olímpica de Milán hasta Cortina d’Ampezzo y Predazzo, los comedores parecen verdaderos restaurantes a gran escala. Ahí se sirven platillos pensados para el alto rendimiento, pero también opciones que reconfortan y hacen sentir a los atletas como en casa.
Qué comen los atletas olímpicos en Italia
"La pasta y la pizza, obviamente, son las reinas, para gran satisfacción de los atletas”, declaró Elisabetta Salvadori, jefa de Alimentos y Bebidas en los Juegos Olímpicos. La demanda de estos clásicos italianos ha sido tan alta que incluso se han formado largas filas en los comedores de las Villas Olímpicas.
La pasta se sirve de múltiples formas y con distintas salsas, mientras que la pizza se adapta a los gustos y necesidades de cada deportista. En Predazzo, por ejemplo, la pizza se convirtió en la absoluta protagonista, tanto que en redes sociales circulan imágenes de pizzas preparadas en una enorme variedad de combinaciones.
Aunque la alimentación está pensada para el rendimiento físico, los postres también tienen un lugar importante. Uno de los favoritos es el pastel de lava, famoso por su interior de chocolate fundido. El tiramisú tampoco se queda atrás, y figura entre los postres más consumidos.
¿Cuánta comida se consume en los Juegos Olímpicos de Invierno 2026?
En términos de volumen, las cifras son impresionantes. Cada día se preparan hasta 4 mil 500 desayunos, comidas y cenas en la Villa Olímpica de Milán, casi 4 mil en Cortina d’Ampezzo y alrededor de 2 mil 300 en Predazzo.
Solo en la Villa Olímpica de Milán se utilizan cerca de 3 mil huevos diarios y 450 kilogramos de pasta. Además, existen opciones especiales para deportistas celíacos y dietas específicas. Cada alimento cumple una función dentro del rendimiento deportivo.
Para dimensionar esta cantidad, Elisabetta Salvadori bromeó diciendo que, si todas las comidas servidas durante los Juegos Olímpicos se colocaran una sobre otra en bandejas, se formaría una torre de unos 60 kilómetros de altura, aproximadamente 18 veces la altura de la Tofana di Rozes, el pico más alto de Cortina. Una imagen exagerada, pero perfecta para entender la magnitud de la cocina olímpica.