Este 16 de diciembre estarán comenzando las Posadas Navideñas y con ellas también llega una de las tradiciones más esperadas de la temporada: reunir a la familia en torno a una tradicional piñata y romperla para recibir deliciosos regalos, como fruta o dulces. Este elemento colorido y festivo no solo es uno de los momentos de convivencia preferidos de estas reuniones, sino que también es un símbolo de la celebración decembrina y, además, un ícono que esconde detrás una historia religiosa bastante profunda.
Aunque actualmente la piñata ha evolucionado para ser un elemento indispensable de fiestas infantiles y otras celebraciones, en el marco de las Posadas esta representa algo más que un juego: es una parte del ritual colectivo que trae al presente el sincretismo religioso entre tradición, fe, cultura e identidad. Aunque hoy en día se relaciona con bolsitas de dulces, cantos y risas, su significado va mucho más allá y data de prácticas transmitidas durante siglos a lo largo de todo México.
Las piñatas tradicionales, que son las que tienen forma de estrella, están cargadas de un simbolismo religioso muy interesante. Su diseño con siete picos representa a los pecados capitales; el palo simboliza la fe y la voluntad para romper el pecado, y la venda en los ojos se puede traducir como el acto de creer sin ver. Alrededor de estas ideas se creó un ritual con conceptos como la lucha, la fe y la recompensa que después se transformaron en un elemento intrínseco de las celebraciones navideñas. Pero, ¿de dónde viene esta tradición?
¿Por qué se rompen piñatas en las posadas decembrinas?
La tradición de romper las piñatas llegó a México durante el siglo XVI cuando frailes que se encontraban en tierras aztecas en misión de evangelización recibieron la autorización del Papa para celebrar "misas de aguinaldo". Estas, con el tiempo, se transformaron en las Posadas que hoy conocemos y, en un inicio, las celebraciones buscaban enseñar la doctrina católica de manera accesible con elementos visuales fáciles de entender y momentos dinámicos como la piñata.
En cuanto a la piñata, existen antecedentes de objetos similares en Europa y Asia, pero fue en América donde tomó un significado estrechamente relacionado con lo religioso. Así, los evangelizadores aprovecharon el simbolismo para transmitir las enseñanzas sobre la lucha espiritual y, con el paso del tiempo, la piñata y las posadas se fueron integrando en la cultura popular y en el identitario mexicano como un elemento más de estas, más allá de lo religioso.
Por esto, las piñatas se pueden romper durante un sinfín de celebraciones, pero es un elemento que no puede faltar durante las Posadas porque forman parte del mensaje espiritual que desde hace siglos se construyó alrededor de estas celebraciones. Aunque también sea un elemento que muy pocas veces se recuerda como tal, al golpear la piñata se escenifica el triunfo del bien sobre el mal, pero sobre todo se crea una actividad dinámica en la que toda la familia y los invitados de las fiestas pueden participar entre cantos y risas. Así, con el tiempo, la tradición se ha vuelto más festiva, pero el simbolismo religioso sigue presente.
