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Frankestein: ¿Por qué la leche cobró un simbolismo fuerte en la película de Guillermo del Toro?

En la nueva versión de Frankenstein de Guillermo del Toro, la leche tiene varios símbolos. ¿Ya la viste? Acá te contamos los detalles.

Frankestein: ¿Por qué la leche cobró un simbolismo fuerte en la película de Guillermo del Toro?
En simple detalle visual se transforma en un poderoso recurso narrativo. Foto: Unsplash / Netflix (captura de pantalla) / Especial / Ilustrativa

¿Ya viste la nueva versión de Frankenstein dirigida por Guillermo del Toro? Si no, prepárate, porque esta historia no solo recupera la esencia del clásico de Mary Shelley, sino que también le da un nuevo aire lleno de simbolismos, metáforas y referencias visuales potentes. En esta versión, protagonizada por Oscar Isaac y Jacob Elordi, la leche cobra una relevancia inesperada que va mucho más allá de una simple bebida.

Como en la novela original, la trama sigue al científico Víctor Frankenstein, un hombre obsesionado con desafiar las leyes naturales y crear vida desde la muerte. Sin embargo, esta reinterpretación de Gulliermo del Toro va más allá del terror clásico; explora la psicología del creador y la criatura, los límites de la inocencia humana y la corrupción moral que viene con el poder. Y justo ahí es donde entra la leche, símbolo que a primera vista puede parecer banal, pero en realidad encierra gran carga emocional y filosófica.

A lo largo del filme, hay escenas repetidas donde vemos a Víctor beber leche, tanto de niño como en su etapa adulta. Este elemento, aparentemente cotidiano, funciona como un hilo conductor entre su infancia perdida y el monstruo moral en el que se convierte. Pero, ¿por qué del Toro decidió incluirlo con tanto peso visual? Aquí te dejamos la respuesta.

Imagen: IMDb / Pexels / Especial

El simbolismo de la leche en la versión de Del Toro

La leche, dentro de la literatura gótica, representa la pureza y la inocencia. En el caso de Víctor, este líquido blanco simboliza el vínculo con su niñez, un tiempo de cuidado y protección maternal que se rompe con la muerte y el aislamiento. Conforme avanza la historia, beber leche ya no es un acto inocente, sino una forma de intentar regresar a esa pureza perdida. Es una obsesión simbólica con lo que ya no puede recuperar.

Guillermo del Toro, conocido por su habilidad para mezclar lo grotesco con lo tierno, utiliza la leche como contraste entre la vida y la muerte, la creación y la destrucción. Mientras Víctor juega a ser dios al dar vida a la criatura, su consumo de leche se vuelve una especie de ritual inconsciente: una forma de purificarse o justificar su transgresión. La bebida blanca contrasta con la oscuridad de sus actos, subrayando la ironía moral del personaje.

Por otro lado, el uso de la leche también podría interpretarse como una herramienta de caracterización psicológica. Para un personaje que vive atormentado por sus errores, aferrarse a algo tan inocente puede ser su forma de negar la monstruosidad que ha creado. En otras palabras, la leche lo humaniza, pero al mismo tiempo lo delata como alguien que no logra escapar de su niñez emocional.

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