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¡Tenemos sismo! Alimentos que usamos los mexicanos para bajarse el susto

No sólo se come bolillo, conoce otros alimentos que usamos en México para combatir el susto
lunes, 21 de junio de 2021 · 14:37

¿Crees que es un invento? En México se tiene la creencia de que cuando sufres un susto hay dos opciones para evitar complicaciones de salud, una es comiendo algo, regularmente un bolillo, o hacerse una limpia, y aunque parece cuento, es un tipo de conocimiento cultural que ha pasado de generación en generación, por lo que seguramente conoces y quizá, hasta pones en práctica.

Algunos sustos ameritan poner en práctica todos los consejos que se den, pues resulta que cuando entramos en este estado como el de esta mañana cuando se oyeron los altavoces para el simulacro de sismo y algunos recordaron eventos difíciles, comienzan a ocurrir cosas en nuestro organismo, ya que empezamos a generar una gran cantidad de adrenalina y ácidos gástricos, así como un aumento del pulso cardiaco.

De ahí que la reacción ante un susto pueda ir desde una sensación de estrés extremo acompañado con un constante estado de alerta, sensación de náuseas u otros malestares estomacales. A continuación te contamos cuáles son los alimentos que usamos en México para combatir el susto y aliviar los diversos síntomas que se presentan y si efectivamente funcionan o no.

Alimentos para combatir el susto

  • Bolillo

No podíamos empezar este listado con otro alimento, ya que es uno de los más comunes usados en toda la República Mexicana para combatir un fuerte susto. Se dice que comer un bolillo evita que te dé diabetes, esto no es así, pero en algunos caso ocurre que un buen susto repercute en una baja drástica de los niveles de azúcar en la sangre.

El Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) señala que una pieza de bolillo puede contener entre 90 y 160 calorías según su tamaño, además de que es una fuente rica en carbohidratos de rápida absorción, por lo que de esta manera podríamos entender por qué ayuda a recuperar los niveles de glucosa regulares en el organismo y al no ser irritante, sienta bien al estómago.

  • Mezcal

En la región zapoteca de Oaxaca, los curanderos ocupan el mezcal para curar el susto, ya que en la medicina tradicional se considera "la pérdida del alma". Una forma en la que se emplea es a través de una limpia hecha en un baño de temazcal (un sauna prehispánico hecho de piedra) en el que se combinan mezcal y 16 hierbas para desintoxicar al cuerpo, ritual que se hace por tres días.

En estados de Puebla y Oaxaca también se acompaña la limpia de hierbas con un vasito de mezcal tomado en pequeños sorbos al tiempo que se pronuncian rezos de gratitud a la tierra, esto ayuda a recuperarse de fuertes impresiones, enojos, duelos u otros hechos en los que se pudo haber "perdido el alma".

  • Chocolate amargo

Nos referimos al chocolate con al menos 70% cacao, pues el que tiene menos que esa cantidad está hecho con grandes cantidades de azúcar. El chocolate ayuda a liberar endorfinas, además de que contribuye a subir los niveles de azúcar en la sangre, tienen y ayudan a reducir los niveles de cortisol, una hormona que se libera como respuesta al estrés. Basta con comer un poco de chocolate amargo para recomponerse del susto.

  • Té de manzanilla

El té de manzanilla es uno de los remedios más empleados para atender un susto y de verdad que es uno de los más efectivos, pues se trata de una infusión que tiene un poder antiinflamatorio y digestivo, lo que alivia las molestias estomacales; es un sedante natural, así que disminuye la sensación de estrés y ansiedad, trata las úlceras, calma y relaja.

Un tecito de manzanilla es reconfortante y es aún mejor si lo tomas sin endulzante.

Recuerda que cualquiera de estos remedios al final deben ser considerados por un especialista si tiene algún problema de salud crónico, pero en especial, el té de manzanilla es uno de los más nobles para mejorar cualquier sensación de malestar emocional o físico, y por supuesto, sentar los pies en la tierra y recordar que el susto es un estado de alerta, pero no debe ser permanente.