Cuando se habla de aumentar el consumo de proteína, la comparación entre carne de res y pollo aparece casi de inmediato. Ambas forman parte de la alimentación cotidiana y suelen recomendarse en planes enfocados en mejorar la composición corporal o mantener una dieta equilibrada. Sin embargo, no siempre se analizan con detalle las diferencias reales en su aporte nutrimental. Acá te contamos cuál tiene más proteína.
La cantidad de proteína no depende únicamente del tipo de carne, sino también del corte específico y de la preparación. No es lo mismo una pechuga sin piel cocinada a la plancha que una pieza con piel frita, así como tampoco es igual un bistec magro que un corte con mayor infiltración de grasa. Estos factores influyen en el contenido final de proteína, grasa y calorías por cada 100 gramos.
Por eso, si buscas una respuesta clara basada en cifras concretas, es mejor revisar los datos promedio por porción cocida y entender qué aporta cada opción más allá del simple conteo de gramos de proteína. La diferencia existe, pero no es tan amplia como muchos imaginan.

¿Cuánta proteína tiene el pollo?
La pechuga de pollo sin piel contiene en promedio alrededor de 31 gramos de proteína por cada 100 gramos cocidos, lo que la coloca ligeramente por encima de la mayoría de los cortes de res. Además, su contenido de grasa es bajo cuando se retira la piel, lo que reduce el aporte calórico total y la convierte en una alternativa frecuente en dietas enfocadas en control de peso o ganancia de masa muscular.
¿Cuánta proteína tiene la carne de res?
La carne de res magra aporta entre 26 y 28 gramos de proteína por cada 100 gramos cocidos, dependiendo del corte. Opciones como el sirloin, el lomo o el bistec delgado se acercan bastante al contenido proteico del pollo, por lo que la diferencia no es radical. Sin embargo, algunos cortes incluyen mayor cantidad de grasa saturada, lo que incrementa el aporte energético.
Eso sí, la res destaca por su contenido de hierro hemo, que se absorbe con mayor facilidad en el organismo, además de vitamina B12 y zinc, nutrimentos esenciales para la formación de glóbulos rojos y el adecuado funcionamiento del sistema nervioso. Esto significa que, aunque tenga ligeramente menos proteína que la pechuga de pollo, ofrece ventajas nutricionales importantes.
Entonces, ¿cuál te conviene elegir?
Si la pregunta se limita exclusivamente a quién aporta más proteína por cada 100 gramos, la pechuga de pollo sin piel lleva una ligera ventaja. La diferencia ronda entre tres y cinco gramos, dependiendo del corte de res con el que se compare. No obstante, desde una perspectiva nutricional integral, la elección debería considerar también el perfil de grasas, vitaminas y minerales.