El café es una de las bebidas más consumidas en México y el mundo. Para muchos, es parte esencial de la rutina diaria; sin embargo, también ha sido objeto de debate cuando se trata de la salud, especialmente en enfermedades como el hígado graso.
El hígado graso, conocido médicamente como Enfermedad por hígado graso no alcohólico, ocurre cuando se acumula grasa en las células hepáticas sin que exista un consumo elevado de alcohol. Este padecimiento está relacionado con obesidad, diabetes tipo 2 y sedentarismo, y puede evolucionar si no se atiende.
Ante esto, surge la duda: ¿tomar café puede aumentar el riesgo de desarrollar esta enfermedad o, por el contrario, podría tener un efecto protector? A continuación te diremos si es posible que esta bebida aumente la posibilidad de padecer hígado graso de acuerdo a la ciencia.
Lo que dicen los estudios científicos
Diversas investigaciones observacionales han encontrado que el consumo moderado de café no puede incrementar el riesgo de padecer hígado graso. De hecho, algunos estudios sugieren que podría estar asociado con un menor riesgo de progresión de daño hepático.
El café contiene compuestos antioxidantes y antiinflamatorios, como los polifenoles, que pueden contribuir a reducir la inflamación en el hígado. Además, se ha observado que quienes consumen café regularmente presentan menores niveles de enzimas hepáticas elevadas, un indicador de daño en este órgano.
Sin embargo, los especialistas aclaran que el beneficio se asocia principalmente al café negro, sin exceso de azúcar, cremas o jarabes. Cuando se convierte en una bebida alta en calorías, su impacto en la salud metabólica puede ser distinto.
Moderación y estilo de vida, la clave
Expertos en salud hepática coinciden en que ningún alimento o bebida por sí solo causa o previene el hígado graso. El desarrollo de esta condición depende en gran medida del estilo de vida, la alimentación general y la actividad física. Consumir café en cantidades moderadas —entre dos y tres tazas al día— suele considerarse seguro para la mayoría de las personas adultas.
No obstante, quienes ya tienen una enfermedad hepática diagnosticada deben consultar a su médico antes de hacer cambios en su dieta. En conclusión, la evidencia actual no indica que el café aumente la posibilidad de padecer hígado graso; por el contrario, podría tener un efecto protector cuando se consume con moderación y dentro de una alimentación equilibrada.
